lunes, 17 de marzo de 2014

Control genético de la formación de los dedos.

Un mecanismo de tipo Turing, o de reacción-difusión, determinaría el número y el grosor de los dedos durante el desarrollo embrionario
Nuestras extremidades (brazos y piernas) comienzan a desarrollarse como pequeños abultamientos en la pared lateral del cuerpo embrionario y reciben el nombre de esbozos de extremidad. A medida que los esbozos se desarrollan, su extremo se aplana y ensancha y da lugar a la paleta digital, con forma de abanico. Las células de la paleta se organizan en bandas longitudinales de células condensadas, que originarán los dedos, separadas por bandas de células en disposición más laxa. Estas últimas constituyen los espacios interdigitales y su muerte posterior por apoptosis ocasionará la separación de los dedos.

Los factores que controlan la formación de este patrón alterno de bandas densas y laxas en la paleta digital permanecen en gran parte desconocidos. La hipótesis más aceptada corresponde al modelo de gradiente de morfógeno, el cual propone que las células reciben información sobre su posición (información posicional) a partir de la concentración de un morfógeno, una molécula generadora de forma que se difunde y establece un gradiente espacial en un campo morfogénico. El destino de las células en este campo depende de la concentración de morfógeno a la que se hallen sometidas. En el esbozo de extremidad, esta sustancia es Sonic Hedgehog (Shh), una potente molécula señalizadora que, al difundirse, crea un gradiente de concentración con niveles máximos en la parte posterior del esbozo, su lugar de producción.

M. F. BASTIDA Y M. ROS

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