jueves, 12 de marzo de 2026

Descubren más de un centenar de fósiles de reptil volador del Jurásico en Teruel

 El equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis ha documentado nuevos hallazgos de fósiles de reptil volador en el yacimiento 'El Pozo', situado en el municipio de El Castellar (Teruel), y eleva la cifra a más de un centenar. Este descubrimiento convierte a este enclave en uno de los registros más destacados de pterosaurios en la Península Ibérica.

Este yacimiento es conocido por la presencia de huellas producidas por varios tipos de dinosaurios; actualmente se contabilizan en torno a 1.000 icnitas de saurópodos, ornitópodos y terópodos, principalmente. Sin embargo, ahora presenta otro foco de interés tras el hallazgo de huesos de pterosaurios -popularmente conocidos como reptiles voladores-.

Los pterosaurios son un grupo de animales que habitaron nuestro planeta durante gran parte de la era Mesozoica y que desarrollaron el vuelo activo antes que las aves y los murciélagos. Durante los últimos meses el equipo de la Fundación está llevado a cabo un intenso trabajo que combina la excavación paleontológica con labores de preparación y consolidación en el laboratorio de estos fósiles de pterosaurios.

Estas tareas han propiciado el hallazgo de nuevos huesos, elevando la cifra amás de un centenar de elementos esqueléticos craneales y postcraneales. En concreto, por el momento se han identificado fragmentos de mandíbula, diferentes vértebras, húmero, y falanges alares, así como una escápula-coracoide, entre otros.

La excepcionalidad del hallazgo radica en la combinación de varios factores: la notable concentración de fósiles en un área reducida, la extrema fragilidad de los huesos y el contexto geológico. Los trabajos de laboratorio están requiriendo un proceso especialmente delicado debido a esa fragilidad, ya que los huesos de los pterosaurios son "huecos" y ligeros, lo que les facilitó el vuelo.

Además, se han realizado varios moldes de las fósiles in situ. El registro de huesos de pterosaurios del Jurásico Superior en la Península Ibérica es extremadamente escaso. En este contexto, los de 'El Pozo' representan la primera evidencia sólida de pterosaurios jurásicos en el centro-este peninsular.

El estudio detallado aumentará la información sobre los ecosistemas costeros del este de Iberia de hace unos 145-150 millones de años, así como sobre laevolución y distribución de los pterosaurios en el entonces archipiélago europeo. De hecho, parte de estos avances han sido presentados recientemente en el congreso internacional Paleo-NE 2025/7th IMERP celebrado en Brasil y asignan algunos de los restos al grupo de los pterodactiloideos.

El trabajo, titulado First Late Jurassic pterodactyloid remains from eastern Iberia (Teruel, Spain), es firmado por Borja Holgado del Museu de Paleontologia Plácido Cidade Nuvens y por Sergio Sánchez Fenollosa, Josué García Cobeña, Ana González y Alberto Cobos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. Las investigaciones continúan y se esperan nuevos hallazgos en las continuas campañas de excavación en este yacimiento que fue declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón en el año 2004. 

La misión DART de la NASA no solo logró desviar a Dimorphos, sino también al asteroide Didymos

 

Didymos, con un diámetro de 780 metros, es mucho más grande que Dimorphos, que mide 160. Ambos forman un sistema binario en el que este último orbita alrededor del primero

El LICIACube de la Agencia Espacial Italiana viajó junto a la nave DART de la NASA y tomó esta imagen de ambos asteroides, momentos después del impacto.
El LICIACube de la Agencia Espacial Italiana viajó junto a la nave DART de la NASA y tomó esta imagen de ambos asteroides, momentos después del impacto. ASI/NASA.

El origen de los anillos de Saturno siempre ha sido un misterio: un choque de lunas hace 100 millones quiere resolverlo

 Pocos planetas del sistema Solar son tan reconocibles como Saturno y sus característicos anillos. Puede que no se distingan tanto a simple vista, pero a su alrededor tiene también una impresionante cifra de 274 lunas. Pues bien, según un estudio reciente del SETI Institute, anillos y lunas podrían estar vinculados por un mismo evento: una colisión colosal hace 100 millones de años que dejó el entorno de Saturno tal y como lo conocemos.

Contexto. La primera vez que nos acercamos a Saturno fue en 1979 con el Pioneer 11 de la NASA. Pocos años más tarde, las Voyager 1 y 2 lo sobrevolaron. Fue la sonda Cassini en una misión de 13 años la que arrojó algo de luz sobre este planeta, sus anillos y sus lunas. Cassini descubrió tres anomalías que no encajaban con los modelos propuestos por la astronomía:

  • Los anillos tienen unos 100 millones de años, son mucho más jóvenes de los miles de millones que esperaban (friendly reminder: el sistema solar tiene 4.600 millones de años)
  • Varias lunas tenían órbitas extrañas, asimétricas y desequilibradas.
  • La masa interna de Saturno está más concentrada en el centro de lo que predecían. 

La hipótesis previa. En 2022 un equipo de profesionales de la astronomía estableció una hipótesis para explicar estas anomalías: la explicación podría estar en que Saturno hubiera perdido una luna hace unos 100 millones de años, precisamente la fecha en la que se formaron los anillos más jóvenes.

El hallazgo. Tomando como base la hipótesis anterior y tras varias simulaciones, llegaron a la explicación de que donde hoy orbita Titán había dos lunas: un Proto-Titán y un Proto-Hipérion más pequeño. En algún momento colisionaron y el Proto-Titán absorbió al otro. Lo que no quedó integrado se reagrupó formando el deforme y asmétrico Hipérion actual.

Este proceso explica que Titán no tenga cráteres en su superficie y su órbita excéntrica, heredada de las perturbaciones previas al impacto. Por culpa de esa órbita irregular, Titán desestabiliza las lunas interiores de Saturno, echándolas hacia el exterior y provocando así colisiones en cascada entre ellas.

Resumiendo: los anillos de Saturno serían la cicatriz de ese proceso, no la característica original del planeta, sino el resultado de una reacción de destrucción en cadena originada por el choque entre dos lunas primitivas.

Pia03550https://science.nasa.gov/resource/saturns-rings-2/Diagrama de los anillos de Saturno de la NASA

Por qué es importante. Porque los anillos de Saturno dejan de verse como una curiosidad estética para convertirse en lo que verdaderamente son: fósiles de eventos cósmicos. Además, obliga a revisar los modelos propuestos por la comunidad científica hasta ahora para ampliar el conocimiento sobre la formación planetaria en general. Sin ir más lejos, aporta más información sobre sistemas similares, como el de la Tierra y la Luna, cuyo origen también se atribuye a una colisión primordial.

Por otro lado, Titán tiene una importancia estratégica en los planes espaciales de la humanidad: es uno de los candidatos más interesantes en la búsqueda de vida gracias a características como su atmósfera densa o sus océanos de metano. Conocer su origen no es solo una cuestión histórica: es entender qué condiciones lo hicieron posible y si algo parecido podría repetirse en otros mundos.

Cómo lo hicieron. A partir de la hipótesis de 2022, aplicaron simulaciones  por ordenador para comprobar si una luna adicional podría acercarse lo suficiente a Saturno como para formar anillos. El objetivo era recrear el sistema solar durante miles de iteraciones hasta que los resultados coincidieron con el entorno de Saturno que conocemos. 

El equipo del SETI Institute, liderado por Matija Ćuk, llegó hasta aquí tras introducir una luna inestable adicional que acababa siempre igual: con Hipérion desapareciendo una y otra vez. Era la señal de que una premisa era incorrecta, así que plantearon algo nuevo: ¿y lo que había eran dos lunas extra?

Sí, pero. Aunque este estudio ofrece una explicación plausible del entorno de Saturno actual, no deja de estar basado en simulaciones. No hay datos físicos directos de Titán. De hecho, el propio equipo reconoce que necesitan más datos. 

Ahí entra la misión de Dragonfly de la NASA, que podría aportar más datos esenciales para entender por qué se formaron los anillos. Este drone de la agencia espacial norteamericana aterrizará en Titán en 2034 para analizar la composición química de su superficie, lo que podría revelar huellas del impacto primordial y confirmar (o no) que Titán es realmente el resultado de una fusión.