jueves, 16 de agosto de 2018

¿Se conoce la auténtica naturaleza de la gravedad?


¿Se conoce la auténtica naturaleza de la gravedad?
La pregunta asume que existe una realidad externa que podemos conocer mediante la ciencia e identifica cada teoría física como esa realidad externa. Lo cierto es que no todas las personas que investigamos en física pensamos así; una buena parte de mis colegas opina que la física es simplemente una descripción más o menos satisfactoria de los fenómenos que nos rodean. Pero a mí sí me gusta pensar que la física nos ayuda a conocer la esencia de la naturaleza, así que mi respuesta a la pregunta sobre la naturaleza de la gravedad está hecha desde ese punto de vista.
Hoy en día pensamos que la gravedad es de naturaleza puramente geométrica. Esta afirmación encierra una idea de la naturaleza de gran belleza. Albert Einstein combinó los conceptos de espacio y tiempo en un único concepto al que llamó espacio-tiempo que, además, pasó de ser el lugar en el que ocurrían los fenómenos físicos a ser una cantidad física, es decir, algo que podemos meter en una ecuación matemática y resolverlo. Hasta que Einstein formuló la teoría de la relatividad general, la gravedad había sido explicada por Newton como una fuerza. Simplificando mucho a Newton, su explicación decía que la manzana caía porque la Tierra ejercía una fuerza de atracción sobre ella. Esta explicación a la que llamamos mecánica newtoniana (o mecánica clásica no relativista) funcionaba muy bien en la Tierra y más o menos bien en nuestro Sistema Solar, excepto por la órbita de Mercurio que se empeñaba en no seguir del todo las leyes de esa mecánica.
La teoría de la relatividad general de Einstein describe la gravedad de forma que se puede predecir de forma satisfactoria la órbita de Mercurio y otros fenómenos físicos fuera del Sistema Solar, que tampoco se avienen a la mecánica de Newton. Esa nueva descripción que hizo Einstein dice que la gravedad (es decir, lo que hace que las masas se atraigan) es un efecto de la curvatura del espacio-tiempo.
El espacio-tiempo se curva debido a la materia que contiene y esa curvatura hace, a su vez, que la materia se mueva de un modo determinado. Si visualizamos el espacio-tiempo como una red que se curva al contener una bola pesada, podremos entender el movimiento de otras bolas menores por la red como debidos a la curvatura producida por la primera bola. Y el movimiento de las otras bolas por el espacio-tiempo curvado es lo que Newton y otras muchas personas después de él habían supuesto que estaba originado por una fuerza de atracción llamada gravedad.La curvatura del espacio-tiempo hace que incluso la luz modifique su trayectoria al pasar cerca de un objeto pesado, un fenómeno que se ha medido con gran precisión. La teoría de la relatividad general nos permite describir las orbitas de los planetas del Sistema Solar y predecir la física en las regiones cercanas a los agujeros negros e incluso nos ayuda a comprender la evolución del mayor sistema gravitatorio, el Universo. La observación en 2015 de las ondas gravitacionales predichas por Einstein ha sido el culmen del poder predictivo de la teoría.
¿Quiero esto decir que tenemos ya la explicación de la naturaleza última de la gravedad? Pues no lo sabemos. Con los conocimientos que poseemos hoy día podríamos decir que la verdadera naturaleza de la gravedad es la curvatura del espacio-tiempo. Pero también es verdad que desde hace muchos años intentamos combinar la teoría de la relatividad general con la teoría cuántica y todavía no sabemos si lo hemos conseguido. Para complicar aún más las cosas, la interpretación de muchos datos astrofísicos cuando nos guiamos por la relatividad general indica que la materia que conocemos sólo es alrededor del 5% del contenido del cosmos. Y no estamos completamente seguros de qué constituye ese otro 95% de la energía del Universo. La explicación podría estar en que, en contra de lo que pensamos, todavía no hemos entendido bien la gravedad.
Prado Martín Moruno es doctora en Física. Departamento de Física Teórica. Universidad Complutense de Madrid.

martes, 31 de julio de 2018

La Hermana Gemela de la Via Lactea

Científicos de la Universidad de Michigan (EE.UU.) han encontrado a una hermana perdida de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Se trata de una galaxia masiva con un pasado atroz. Hace 2.000 millones de años, fue triturada y canibalizada por la vecina Andrómeda, la galaxia espiral más cercana a la nuestra, a «solo» a dos millones de años luz de distancia. 
Según publica la revista «Nature Astronomy», el crimen dejó huella. A pesar de que fue prácticamente pulverizada, la gigantesca víctima dejó un rico rastro de evidencias: un halo casi invisible de estrellas más grande que aún que la propia Andrómeda, una elusiva corriente de estrellas y una galaxia compacta enigmática y separada, M32. 
Esta galaxia interrumpida, bautizada M32p, era el tercer miembro más grande del grupo local de galaxias, después de la Vía Láctea y la hambrienta Andrómeda (unos 220.000 años luz y cientos de miles de millones de estrellas). Los científicos saben desde hace tiempo que este gran halo de estrellas casi invisible que rodea a las galaxias contiene los restos de otras canibalizadas más pequeñas. Una galaxia como Andrómeda pudo haber consumido a cientos de sus compañeras más pequeñas, por lo que parecía muy complicado identificar a una sola de ellas. 
Sin embargo, utilizando modelos de computadora, Richard D'Souza y Eric Bell, del Departamento de Astronomía de la Universidad de Michigan, pudieron reconstruir la historia de la galaxia perdida. De esta forma, comprendieron que aunque Andrómeda había consumido muchas galaxias compañeras, la mayoría de las estrellas en su débil halo se formaron en gran medida destruyendo una sola de ellas.
«Fue un momento 'eureka'. Nos dimos cuenta de que podíamos utilizar esta información del halo estelar externo de Andrómeda para inferir las propiedades de la galaxia más grande destruida», señala D'Souza. «Los astrónomos han estado estudiando el Grupo Local, la Vía Láctea, Andrómeda y sus acompañantes, durante mucho tiempo. Fue impactante darse cuenta de que la Vía Láctea tenía una hermana mayor, y nunca lo supimos», añade Bell. 
Esta galaxia triturada por Andrómeda, M32p, era al menos 20 veces más grande que cualquier galaxia que se haya fusionado con la Vía Láctea a lo largo de su historia. M32p era la tercera galaxia más grande en el grupo local después de Andrómeda y la Vía Láctea, según los investigadores. 

El hueso de una ciruela

A su juicio, este trabajo también podría resolver un misterio de larga data: la formación de la enigmática galaxia satelital M32 de Andrómeda. Los autores sugieren que el compacto y denso M32 es el centro superviviente de la hermana perdida de la Vía Láctea, como el hueso indestructible de una ciruela.
«M32 es un bicho raro», explica Bell. «Aunque parece un ejemplo compacto de una galaxia elíptica antigua, en realidad tiene muchas estrellas jóvenes. Es una de las galaxias más compactas del universo. No hay otra galaxia como esta».
Según los investigadores, su estudio puede alterar la comprensión tradicional de cómo evolucionan las galaxias. Se dieron cuenta de que el disco de Andrómeda sobrevivió a un impacto con una galaxia masiva, lo que cuestionaría la sabiduría común de que tales interacciones grandes destruirían los discos y formarían una galaxia elíptica.
El momento de la fusión también puede explicar el engrosamiento del disco de la galaxia de Andrómeda, así como un estallido de formación de estrellas hace dos mil millones de años, un hallazgo que fue alcanzado de forma independiente por investigadores franceses a principios de este año.
«La galaxia de Andrómeda, con un estallido espectacular de formación de estrellas, se habría visto muy diferente hace 2 mil millones de años», asegura Bell. El método utilizado en este estudio se puede utilizar para otras galaxias, de forma que los astrónomos puedan comprender cómo las galaxias de disco como la Vía Láctea evolucionan y sobreviven a grandes fusiones.

Los neandertales sí sabían hacer fuego

El dominio del fuego fue, sin duda, un acontecimiento clave en la evolución humana, pero parece que no fuimos los únicos que lo conseguimos. Los neandertales, que vivieron durante miles de años en Europa antes de extinguirse por causas desconocidas, también sabían cómo sacar chispas utilizando herramientas de piedra, según concluye un nuevo estudio publicado en «Scientific Reports».
Varias investigaciones anteriores han demostrado que los neandertales emplearon el fuego. Algunas sugieren que cocinaban las verduras, un ejercicio gastronómico que da muestra de su sofisticada inteligencia, o incluso que podían quemar los restos orgánicos para mantener limpias sus cuevas y evitar infecciones. No hay duda de que se aprovechaban de las ventajas de las llamas, pero el medio por el cual las adquirían no ha estado del todo claro. ¿Recurrían a un árbol ardiendo tras una tormenta eléctrica o las producían ellos mismos? 
Esta pregunta ha sido, hasta ahora, un tema de debate entre arqueólogos y expertos en evolución humana. En muchos yacimientos de toda Eurasia de Homo sapiens, la especie a la cual pertenecemos, se han recuperado evidencias de fuegos provocados a golpes de pirita (un mineral que contiene hierro) contra el pedernal. Sin embargo, no se han encontrado esas herramientas en los yacimientos neandertales, lo que ponía en duda su capacidad de encenderlo. 

Una navaja suiza

El equipo de Andrew Sorensen, arqueólogo de la Universidad de Leiden (Países Bajos), analizó una serie de herramientas de pedernal descubiertas previamente que los neandertales habían utilizado en otras tareas, como la carnicería de animales, en busca de indicios de que también podrían haber sido utilizadas para conseguir una hoguera. «Estos bifaces (hachas de mano) de hace unos 50.000 años de antigüedad eran efectivamente la navaja suiza del neandertal, utilizada para numerosas tareas diferentes», explica Sorensen en diferentes medios anglosajones
Neandertales alrededor del fuego
Neandertales alrededor del fuego - Archivo

Con esa idea en mente, los investigadores identificaron rastros de minerales en los lados planos de las herramientas que evidenciaban que habían sido repetidamente golpeadas con un material mineral duro. Al utilizar los lados planos del bifaz, los neandertales pudieron mantener los bordes de sus herramientas afilados para otras tareas. Los autores trataron de recrear la actividad con ocho herramientas de sílex de réplica y consiguieron encender un fuego con facilidad. 
Tras estos experimentos, los autores concluyen que los neandertales utilizaron herramientas para iniciar sus propios fuegos, lo que, de estar en lo cierto, los hace aún más semejantes al hombre anatómicamente moderno. Esta habilidad se sumaría a otras como adornarse, cocinar, cazar en grupo, enterrar a sus muertos e incluso ser artistas, lo que aumenta aún más la incógnita de por qué, si eran tan listos, desaparecieron de Europa hace unos 42.000 años.
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LAS CÉLULAS CAMBIAN DE FORMA PARA PODER ESTAR MÁS JUNTAS

Las células cambian de forma para poder estar más juntas
Esquema que representa las diferentes formas de las células al unirse. Crédito: Luis M. Escudero (Seville University, Spain), Javier Buceta (Lehigh University, USA), Pedro Gomez-Galvez, Pablo Vicente-Munuera and scientists from Andalucian Center of Developmental Biology, and the Severo Ocha Center of Molecular Biology.
A medida que se desarrolla un embrión, los tejidos se pliegan en formas tridimensionales complejas que producen, finalmente, los órganos. Las células epiteliales son los bloques de construcción de este proceso que forman, por ejemplo, la capa externa de la piel, recubren los vasos sanguíneos y los órganos de todos los animales.
Estas células se juntan herméticamente. Para acomodar la curvatura que se produce durante el desarrollo embrionario, se ha supuesto que adoptan formas de columnas o similares a una botella.
Sin embargo, un grupo de científicos profundizó en este fenómeno y descubrió una nueva forma geométrica en el proceso. Liderados por Luis M. Escudero(Universidad de Sevilla, España) y Javier Buceta (Universidad de Lehigh, EE. UU.), junto a expertos del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo y el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, los autores descubrieron que, durante la flexión del tejido, las células epiteliales adoptan una forma previamente no descrita que permite a las células minimizar el uso de energía y maximizar la estabilidad. Los resultados se han publicado en Nature Communications
“Durante el proceso de modelado – explica Bucetta –, los resultados que vimos fueron extraños. . Nuestro modelo predijo que, a medida que aumenta la curvatura del tejido, las columnas y las formas de las botellas no eran las únicas formas que las células podían desarrollar. Para nuestra sorpresa, la forma adicional ni siquiera tenía un nombre en matemáticas. Esto representó una oportunidad de nombrar una nueva forma”.
El hallazgo podrían allanar el camino para comprender la organización tridimensional de los órganos epiteliales y conducir a avances en la ingeniería de tejidos.
“Por ejemplo, si pretendemos cultivar órganos artificiales, este descubrimiento podría ayudarlo a construir un armazón para fomentar este tipo de unión de células, imitando con precisión la forma de la naturaleza de desarrollar tejidos de manera eficiente”.
Juan Scaltier para Quo

Mitad 'ballena', mitad delfín: así es el 'balfín' descubierto en aguas de Hawái, el primer híbrido conocido de su clase

Hasta ahora, conocíamos como balfín a un híbrido muy singularfruto del apareamiento del delfín de nariz de botella con la falsa orca. Una criatura marina perteneciente a la familia Delphinidae, la de los delfines oceánicos, cuya denominación puede que deba ampliar su significado.
La razón es que un grupo de investigadores oceánicos ha podido confirmar recientemente que el animal que avistaron el año pasado en un viaje a las aguas de la isla hawaiana de Kauai es el resultado de la unión entre un delfín de hocico estrecho y un delfín de cabeza de melón, conocido en inglés como ballena de cabeza de melón.

El primero híbrido conocido de su clase


Los oceanógrafos de la organización Cascadia Research Collective divisaron el animal mientras estudiaban mamíferos marinos el año pasado en aguas hawaianas. Observando una manda de ballenas y delfines que nadaban juntos, notaron que una de las criaturas tenía características de pigmentación y morfología que sugerían que pudiese ser un híbrido.
Tras el avistamiento del posible balfín, los investigadores consiguieron hacerse con una muestra de piel y grasa del animal con la que ahora han confirmado que se trata del primer híbrido conocido entre una melon-headed whale y un rough-toothed dolphin. Aunque no descartan que haya más híbridos dado que los encuentros entre ambas especies son habituales.
Observando una manda de ballenas y delfines, apareció el híbrido entre un delfín de hocico estrecho y un delfín de cabeza de melón
Según miembros de organización sin ánimo de lucro que encontró al animal, probablemente el apareamiento se produjo cuando una ballena hembra fue separada de su manada y se unió a un grupo de delfines.
Ambas especies de cetáceo odontoceto son, en cualquier caso, raramente vistas en el área donde se encontró al híbrido mitad ballena, mitad delfín. Y ponemos ballena entre comillas porque aunque puedan recibir esta denominación, no dejan de ser miembros de la familia Delphinidae, tal y como decíamos al principio. Una familia en la que se incluyen tanto delfines como orcas, orcas pigmeas, orcas falsas o ballenas piloto.
En cautiverio solamente se conoce un caso del hibridismo que dio lugar a la denominación balfínwholphin en inglés. Fue el 15 de mayo de 1985 cuando, por sorpresa, nació en una piscina del Sea Life Park de Hawái una hembra fruto del apareamiento entre un delfín de nariz de botella y una falsa orca. Kekaimalu, que así se llamó, tuvo descendencia en tres ocasiones tras ser apareada con un delfín de nariz de botella.
Imagen principal | Mark Interrante (CC BY-SA 2.0)

Descubren un gran lago de agua líquida bajo el polo sur de Marte

Judith de Jorge
Oculto bajo la superficie helada del polo sur de Marte, existe un gran lago de agua líquida de 20 kilómetros de diámetro, el primero encontrado en el Planeta rojo. El hallazgo, realizado por un equipo de astrónomos italianos a partir de imágenes del orbitador europeo Mars Express, aparece publicado en la revista «Science» y ha sido anunciado por la Agencia Espacial Italiana en Roma. Según explican, esta masa de agua muy fría es salobre, un hábitat no muy amable para la vida. Sin embargo, los científicos dicen que recuerda a las reservas subglaciales de la Antártida, donde sí se han encontrado organismos sencillos. 
Hace miles de millones de años, Marte albergaba mares y ríos de los que hoy quedan barrancos y canales como vestigios. Pero su atmósfera adelgazó y se enfrió y, en la actualidad, el agua líquida en su superficie parece destinada a evaporarse. El agua sobrevive congelada en los casquetes polares o en depósitos de hielo subterráneos, áreas que son mapeadas por el instrumento Marsis (Mars Advanced Radar for Subsurface and Ionosphere Sounding) a bordo de la sonda europea Mars Express. Este instrumento envía pulsos de radar que penetran en el terreno y los bloques de hielo para después medir el tiempo que tardan en reflejarse en la nave espacial y con qué fuerza. Los ecos reflejados proporcionan a los científicos información sobre lo que se encuentra debajo. 
Entre mayo de 2012 y diciembre de 2015, el equipo de Roberto Orosei, del Instituto Nacional de Astrofísica en Bolonia, utilizó Marsis para inspeccionar una región llamada Planum Australe, ubicada en el polo sur de Marte. En 29 pasadas, sondeó un área que exhibía un cambio muy brusco en su brillo. Además, el análisis de los ecos mostraba que tiene una constante dieléctrica alta, una característica propia de los materiales acuosos. Los investigadores están convencidos de que se trata de un lago que se extiende unos 20 kilómetros y que está situado a aproximadamente 1,5 kilómetros por debajo de la superficie del hielo. Si están en lo cierto, sería la primera vez que se observa un cuerpo estable de agua líquida en Marte.
Los investigadores creen que esta reserva es similar a los lagos subglaciales que se encuentran debajo de las capas de hielo de la Antártida en la Tierra, como el famoso lago antártico Vostok, a unos 4 kilómetros por debajo del hielo. En esos lugares extremos «sobreviven organismos unicelulares con metabolismos adaptados». En Vostok, investigadores estadounidenses identificaron hace algunos años lo que parecían ser miles de especies simples a través de análisis genéticos. ¿Pero podría ser el lago marciano un lugar habitable? «Desde luego, no es un ambiente muy agradable para la vida», reconoce Orosei. 

Una salmuera

Recreación de la Mars Express en el polo sur de Marte
Recreación de la Mars Express en el polo sur de MarteESA / INAF / Davide Coero Borga
Para empezar, la temperatura del lago marciano ronda los -68ºC, inferior al punto de congelación del agua pura. «En esas condiciones, el agua líquida solo puede ser salobre, ya que las sales reducen el punto de congelación», explica a ABC Anja Diez, glacióloga del Intituto Polar Noruego, quien trabaja en la Antártida y firma un artículo relacionado en «Science». En efecto, las sales disueltas de magnesio, calcio y sodio, que se sabe están presentes en las rocas marcianas, podrían disolverse en el agua para formar una salmuera. Junto con la presión del hielo superpuesto, el punto de fusión se reduce, lo que permite que el lago permanezca líquido, como ocurre en nuestro planeta. «Por ejemplo, en los Valles Secos (Antártida) se ha encontrado un lago de salmuera. Sin embargo, la concentración de sal en el agua es mucho menor de lo que se espera para el de Marte», apunta la investigadora. 
En cuanto a la profundidad del lago, está estimada en al menos un metro, aunque Diez señala que es imposible conocerla realmente, ya que los datos de radar solo proporcionan imágenes de la superficie de la masa de agua. Lo que sí considera factible es que existan más lagos marcianos como este, que podrían ser revelados en el futuro con nuevos estudios y mejores mediciones. «Esta es solo una pequeña área de estudio; es una perspectiva emocionante pensar que podría haber más de estas bolsas subterráneas de agua en otros lugares, aún por descubrir», subraya Orosei. Según explica, para conocer más sobre el nuevo lago descubierto y hallar evidencias directas de su existencia «haría falta enviar allí unos robots que perforasen a 1,5 kilómetros de profundidad, pero esa es una tecnología que aún no está desarrollada». Si la vida alguna vez existió en Marte sigue siendo una pregunta abierta.
El radar de la Mars Express sondea la región Planum Australe. La potencia de los ecos se muestran con un código de color, donde el azul oscuro corresponde a las reflexiones más fuertes emitidas por la masa de agua líquida
El radar de la Mars Express sondea la región Planum Australe. La potencia de los ecos se muestran con un código de color, donde el azul oscuro corresponde a las reflexiones más fuertes emitidas por la masa de agua líquida - USGS Astrogeology Science Center, Arizona State University, INAF, ESA

domingo, 22 de julio de 2018