jueves, 26 de febrero de 2026

La Luna está encogiendo

 Si al mirar al cielo nocturno la Luna parece más pequeña, la impresión no es engañosa. Un nuevo estudio ha confirmado que nuestro satélite natural se está encogiendo.

Investigadores del Centro de Estudios de la Tierra y Planetarios del Museo Nacional del Aire y el Espacio han identificado más de 1.000 grietas que hasta ahora eran desconocidas en la superficie lunar. En concreto, el equipo descubrió 1.114 nuevas formaciones, lo que eleva el total detectado en la Luna a 2.634. Según los expertos, estos hallazgos evidencian que la Luna continúa contrayéndose y remodelando su superficie.

Desde 2010, los científicos saben que la Luna se reduce gradualmente a medida que su interior se enfría. Ese enfriamiento provoca la contracción de su estructura interna y, como consecuencia, la superficie también se comprime.

Grietas jóvenes en una Luna dinámica

El proceso de encogimiento ya había dado lugar a unas estructuras características conocidas como “escarpes lobulados”, localizadas en las tierras altas lunares. Estas formaciones se producen cuando la corteza se comprime y las fuerzas resultantes empujan material hacia arriba y sobre la corteza adyacente a lo largo de una falla, creando una especie de cresta.

Sin embargo, el nuevo estudio ha identificado grietas en una región distinta: los mares lunares, las amplias llanuras oscuras visibles desde la Tierra. Estas nuevas estructuras han sido denominadas “pequeñas crestas de los mares” (SMRs, por sus siglas en inglés).

“Desde la era del Apolo, sabemos de la presencia generalizada de escarpes lobulados en las tierras altas lunares, pero esta es la primera vez que los científicos documentan la presencia extendida de características similares en los mares lunares”, explicó Cole Nypaver, autor principal del estudio.

En promedio, las SMRs tienen una antigüedad aproximada de 124 millones de años, mientras que los escarpes lobulados datan de hace unos 105 millones de años. Aunque estas cifras puedan parecer elevadas, en términos geológicos se trata de algunas de las formaciones más jóvenes de la Luna.

“Nuestra detección de crestas pequeñas y jóvenes en los mares, y nuestro descubrimiento de su causa, completa una imagen global de una Luna dinámica y en contracción”, señaló Tom Watters, quien identificó por primera vez este tipo de grietas en 2010.

El riesgo de los terremotos lunares

Más allá del interés científico, el fenómeno tiene implicaciones prácticas. Los investigadores advierten de que la contracción lunar puede estar relacionada con terremotos lunares superficiales.

“Estamos en un momento muy emocionante para la ciencia y la exploración lunar”, afirmó Nypaver. “Los próximos programas de exploración lunar, como Artemis, proporcionarán una gran cantidad de nueva información sobre nuestra Luna. Un mejor entendimiento de la tectónica y la actividad sísmica lunar beneficiará directamente la seguridad y el éxito científico de esas y futuras misiones”.

La posible actividad sísmica preocupa especialmente a la NASA, que planea llevar astronautas a la superficie lunar en 2028 con la misión Artemis III. Según el estudio, publicado en The Planetary Science Journal, “la distribución de las SMRs también puede ser relevante para cualquier asentamiento lunar a largo plazo debido a los riesgos que los terremotos lunares superficiales suponen para la infraestructura humana”.

Así, mientras la ciencia avanza en la comprensión del pasado y la evolución térmica de la Luna, el encogimiento del satélite se convierte también en un factor clave para la seguridad de las futuras misiones tripuladas.

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