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martes, 19 de septiembre de 2023

Terremoto en Marruecos: cómo evitar nuevas catástrofes

 El pasado 8 de septiembre, un terremoto de magnitud 6,8 sacudió Marruecos. Se localizó en una región, la zona occidental del Alto Atlas, al suroeste de Marrakech, en la que no se esperaba un terremoto de estas características. Si bien es una zona sísmica, en la que han ocurrido terremotos en el pasado, y en donde hay fallas activas conocidas, ningún especialista hubiera dicho que era probable que un terremoto de esta magnitud ocurriera allí.

La sismicidad en Marruecos, o que puede afectar a Marruecos, se puede encuadrar principalmente en dos zonas:

También han sucedido y se registran actualmente terremotos en el Atlas, pero en menor número y de menor magnitud. En todo caso, el fenómeno sísmico no es infrecuente en el territorio de Marruecos.

Últimos grandes terremotos en Marruecos

Los terremotos más importantes acaecidos en los últimos años, y que aún recordamos, son las secuencias sísmicas que ocurrieron en el entorno de Alhucemas en 1994, 2004 y 2016, con magnitudes que oscilaron entre 6,0 y 6,3. La segunda de ellas, la de 2004, produjo más de 600 muertes, y miles de heridos y personas sin hogar. Es la zona de mayor actividad sísmica, no sólo de Marruecos, sino de todo el Mediterráneo occidental. 

Con anterioridad a estas secuencias, no se pude olvidar el terremoto de Agadir de febrero de 1960, de magnitud 6,3. En la costa atlántica, entre el Alto Atlas y el Antiatlas al sur, este terremoto produjo entre 12 000 y 15 000 muertes, y un número muy superior de heridos. Agadir, una importante ciudad turística en ese momento, fue destruida, y posteriormente reconstruida a unos tres kilómetros de su ubicación original. No fue éste el primer terremoto que asoló esta ciudad. A muy poca distancia de Agadir, un terremoto de similares características sucedió en 1731.

Cerca del epicentro del terremoto del 8 de septiembre, sólo un terremoto destacable ha sido localizado. Un evento ocurrido en 1955, sentido con intensidad VIII (magnitud estimada 5,8), que provocó importantes daños en la zona.

Factores implicados en el reciente sismo

El terremoto del 8 de septiembre está asociado, a pesar de su distancia a él, al límite convergente entre las placas Eurasiática y de Nubia (Africana). Los efectos de dicha convergencia no se suscriben estrictamente a este límite, falla Azores-Gibraltar y mar de Alborán, sino que propagan hacia el sur a través de la meseta de Marruecos, formada por rocas paleozoicas, y llega hasta el Atlas, y en este caso en concreto, al Alto Altas, como diversos estudios recientes muestran.

Tectónica de Marruecos.












Esta convergencia implica un acortamiento del Atlas (donde ha ocurrido el terremoto) del orden de 1 mm por año, un valor conocido mediante datos GPS. Esta convergencia implica y explica que la mayor parte de las fallas conocidas en dicha región sean inversas con una cierta componente de salto en dirección. Seguramente, una de ellas ha sido la que ha generado este terremoto, dados los datos de mecanismo focal calculados por el USGS.

Estas fallas, según demuestran los estudios, han sido activas durante el Mio-Plioceno y el Cuaternario, es decir, desde hace varios millones de años. A todo esto hay que sumar que en el Alto Atlas se presenta un inusual adelgazamiento de la litosfera, la parte más externa y fría de la Tierra, combinado con una elevación del manto, lo cual llevó en el pasado a cierto volcanismo durante el Cuaternario. 

Fenómenos impredecibles

Los terremotos no pueden predecirse, y de hecho, muchos sismólogos opinan que nunca podrán predecirse. Lo que sí puede hacerse es establecer las zonas en las que los terremotos tienen una mayor probabilidad de ocurrencia, e incluso conocer dicha probabilidad y su incertidumbre. 

Para ello es importante realizar estudios específicos de peligrosidad sísmica, para lo que se tienen en cuenta los terremotos ocurridos en el pasado y las fallas activas conocidas en el entorno de la región a estudiar. También el tipo de terreno en superficie, entre otras características, que en ciertas ocasiones puede amplificar las ondas sísmicas y agravar los daños que genera el terremoto. 

En general, cuanto más conozcamos sobre estos aspectos –sismicidad, fallas y características del terreno–, más conocimiento tendremos sobre los terremotos que pueden afectar a la región en el futuro.

Construcciones resistentes a los terremotos

De todas formas, la mejor herramienta que tenemos para mitigar el impacto de los terremotos, tras realizar dichos estudios de peligrosidad sísmica, es implantar los resultados obtenidos en las normas o códigos de construcción sismorresistente de cada país. A través de ellos, es como los arquitectos o ingenieros incorporan un cierto nivel de seguridad en las edificaciones o infraestructuras que soportan servicios esenciales para la sociedad: centrales, hospitales, viaductos, puentes, etc.

Una máxima con la que se trabaja en ingeniería sísmica es que no son los terremotos los que matan a las personas, sino los edificios. Normas de construcción sismorresistente anticuadas o no aplicadas, y edificios con falta de regulación, son asesinos potenciales en áreas de alta peligrosidad sísmica. Esta es la razón para diseñar, y hacer cumplir, normas de construcción actualizadas y eficaces, la construcción de edificios que no sean vulnerables al fenómeno sísmico esperable en la zona. 

Dichas normas han de actualizarse periódicamente, ya que constantemente estamos mejorando nuestro conocimiento sobre geología de terremotos o el impacto de los terremotos en las edificaciones. Es la mejor forma de protegernos frente a estos fenómenos catastróficos.

Los planificadores del territorio y los gobernantes de Marruecos deben conocer esto y tenerlo en cuenta para el futuro.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Científicos detectan el terremoto más profundo de la historia

 Los terremotos se clasifican en tres grupos, según su profundidad: superficiales, intermedios y profundos. Estos últimos son aquellos cuyo origen (o hipocentro) está a más de 300 kilómetros (186 millas) de profundidad, y en esa categoría se enmarca el terremoto más profundo detectado en la historia.

El descubrimiento fue realizado por un grupo de científicos de la Universidad de Arizona e indica que el terremoto en cuestión fue una réplica de uno de 7.9 grados de magnitud ocurrido en 2015 cerca de las islas Ogasawara, ubicadas a 1,000 kilómetros (621 millas) al sur de Japón.

Sin embargo, esta réplica no se sintió en la superficie. Los científicos la encontraron mediante el sistema de detección de terremotos de Japón, uno de los más avanzados del mundo y las imágenes 4D obtenidas revelaron que el hipocentro del terremoto ocurrió en el manto inferior de la Tierra, que en teoría comienza a 660 kilómetros (410 millas) de profundidad.


Getty Images

Sin embargo, este descubrimiento genera algunas dudas respecto a los límites interiores del planeta, ya que sugiere que tal vez sean más difusos de lo que se creía. De acuerdo con la investigadora Heidi Houston, que no estuvo involucrada en el estudio original, las islas Ogasawara son “un lugar complicado” porque no se sabe exactamente dónde comienza el manto inferior y dónde termina el manto superior.

A lo anterior se suma el hecho de que, a tanta profundidad, los minerales del interior tienen un comportamiento extraño y distinto al esperado a menor profundidad. Por lo tanto, el origen de los terremotos en el manto inferior de la Tierra estaría dado por factores que hasta ahora se creían, al menos desde la teoría, imposibles de suceder.

De cualquier manera, el estudio original (cuyos autores son Eric Kiser, Haiyang Kehoe, Min Chen y Amanda Hughes) tiene que ser validado por otros científicos. Sin embargo, investigadores consultados por Live Science creen que la metodología utilizada es la correcta, al igual que los resultados obtenidos.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

No solo cuenta la magnitud



Operarios trabajan en una zona dañada por el terremoto en Ciudad de México, este viernes.
Operarios trabajan en una zona dañada por el terremoto en Ciudad de México, este viernes.   REUTERS

El terremoto ocurrido frente a las costas de Chiapas, en México, ha alcanzado una magnitud momento (Mw) entre 8.1 y 8.4, según la agencia que realiza el cálculo, con su hipocentro situado a casi 70 kilómetros de profundidad. Hasta el momento de redactar este escrito, el número de víctimas mortales ronda las 30. Así mismo, se han registrado daños importantes en localidades próximas de Chiapas, Oaxaca y el occidente guatemalteco
Dada su gran magnitud, en los primeros segundos y minutos se temió que este evento pudiera inducir un tsunami de grandes proporciones, aunque afortunadamente las olas registradas han sido poco significativas. La magnitud de este terremoto es muy similar a la del devastador sismo de México de 1985 que provocó miles de muertos y cientos de miles de desplazados, cifras afortunadamente muy distintas a las que se esperan del terremoto acaecido la noche de este jueves, de magnitud igual o superior. Y es que la magnitud no determina por sí sola el potencial destructor de un sismo. Además del grado de preparación de las construcciones en México, que es elevado en comparación con otros países de la región, las características geológicas del terremoto van a condicionar la capacidad destructora del mismo.


Terremoto México Chiapas
Gráfico que muestra el hipocentro del terremoto de Chiapas. 


Todo sismo de origen tectónico, como el aquí tratado, se produce por la rotura a lo largo de un gran plano de fractura, de modo que las características geológicas y su localización, combinadas con su tamaño, es decir su magnitud, van a condicionar tanto la duración como la intensidad de la sacudida del suelo, que a la postre son los responsables de los daños. El terremoto ocurrido este jueves se ha producido en la zona de subducción que limita las placas litosféricas de El Coco y la Norteamericana, es decir en la zona donde la primera desliza y se introduce bajo la segunda.
Los grandes terremotos destructivos como el del año 1985 o los que se suelen producir en la costa de Chile se generan en los primeros 15 a 30 kilómetros de profundidad, en la zona donde las dos placas friccionan y generan terremotos que en geología se denominan de falla inversa. Al ser eventos más superficiales, la energía en forma de aceleración de sacudida del suelo es muy elevada y a ello se suma que la cantidad de desplazamiento del fondo marino es mayor y por tanto el tamaño de los tsunamis también.


Fuerzas implicadas en una zona de subducción.
Fuerzas implicadas en una zona de subducción.


En otras ocasiones, como es el caso del terremoto ocurrido este jueves en Chiapas, en lugar de deslizar la zona de fricción de las dos placas, la placa que "subduce" (en este caso la placa de El Coco), debido a la flexión que sufre al deslizarse hacia abajo y al efecto de su propio peso, hace que literalmente se parta a lo largo de un plano de rotura bastante vertical y a más profundidad.
En el caso que nos ocupa, la rotura se ha producido a más de 60 kilómetros de profundidad, con una geometría que denominamos de falla normal. En estos casos, aunque la magnitud sea la misma, la energía que llega a la superficie es menor y el desplazamiento del fondo marino también. Esto explica por qué uno de los mayores terremotos de falla normal jamás registrado por los sismógrafos hasta la fecha haya inducido unos daños limitados, si los comparamos con otros eventos de igual magnitud ocurridos en el pasado.
Dr. José J. Martínez Díaz es profesor del Departamento de Geodinámica de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid e investigador del IGEO (UCM, CSIC).