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jueves, 15 de enero de 2026

Cómo era el ser humano hace 2 millones de años

 

Representación de un grupo de
Representación de un grupo de Homo habilis. (Nairobi National Museum)

Reconocido como el primer representante del género Homo, el ‘Homo habilis’ se distinguió hace aproximadamente 2,5 millones de años, por su destreza al fabricar herramientas de piedra, una innovación que le permitió afrontar los desafíos de un entorno hostil y cambiante. De este modo, estos primates lograron transformar la historia evolutiva de la humanidad desde el corazón de la sabana africana. Aun así, los pocos fósiles encontrados en Tanzania y Kenia no han permitido conocer con precisión cómo eran estos homínidos; hasta ahora.

Y es que, el hallazgo de un esqueleto de más de dos millones de años perteneciente a un Homo habilis en el norte de Kenia ha aportado nuevas claves sobre la evolución humana, según ha anunciado equipo internacional de investigación en el que ha participado el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-Cerca). El estudio, publicado en la revista The Anatomical Record, ha descrito las características físicas de esta destacada especie

Concretamente, el esqueleto, catalogado como KNM-ER 64061, fue recuperado en la región de East Turkana. Sus huesos fueron localizados inicialmente en 2012 durante una expedición liderada por Meave Leakey del Turkana Basin Institute. Aunque fueron las búsquedas posteriores en la zona las que permitieron incorporar los fragmentos adicionales con las que se ha podido ahondar en el análisis de todas las piezas.

Un estudio describe el esqueleto
Un estudio describe el esqueleto más antiguo y completo conocido de 'Homo habilis' (Europa Press)

Medía 1,60 metros, pero pesaba en torno a los 30 kilogramos

Según ha confirmado el comunicado del ICP-Cerca, los restos analizados representan la evidencia postcraneal más completa de Homo habilis hasta la fecha. Asimismo, los análisis anatómicos revelan que la estructura de sus extremidades comparte similitudes con el 'Homo erectus' y especies posteriores del género. La diferencia más llamativa es que el ejemplar era de menor estatura que sus descendientes directos y presentaba una complexión menos robusta. El individuo medía unos 160 centímetros y pesaba entre 30,7 y 32,7 kilos

Del mismo modo, el estudio, en el que ha participado la investigadora Ashley S. Hammond del ICP, ha detallado que el antebrazo, en relación con el brazo, era más largo que en ‘Homo erectus’, una característica que vincula al ‘Homo habilis’ con ancestros aún más antiguos como el 'Australopithecus afarensis’. Además, los huesos del hombro y del brazo muestran corticales especialmente gruesas, un rasgo que también se observa en sus predecesores y en otros fósiles tempranos del género Homo.

Aun así, las particularidades del miembro superior sugieren posibles adaptaciones a estilos de vida distintos a los de ‘Homo erectus’. Tal y como ha declarado Hammond, “sigue siendo un enigma la constitución y las proporciones de las extremidades inferiores” de estos primeros humanos. Por lo que las investigaciones sobre la especie continuarán hasta que se puedan resolver. 

Lucy: hito de la paleoantropología
Lucy: hito de la paleoantropología y revolución en el estudio de la evolución humana (Andrea Izzotti)

Lo que ya sabíamos del ‘Homo Habilis’

Uno de los factores determinantes para su nombre fue conocer su capacidad para fabricar herramientas de piedra. Por este motivo, le bautizaron como ‘Homo habilis’, o en español, “hombre hábil”. La destreza en la talla de estos instrumentos permitió al primate adaptarse a un entorno hostil, lleno de depredadores y competencia por recursos. Esta habilidad facilitó el acceso a una dieta más variada y nutritiva, un factor que impulsó el desarrollo de un cerebro más grande y complejo, diferenciándolo de sus predecesores, los australopitecos. 

El descubrimiento de estos homínidos se atribuye al antropólogo británico Louis Leakey, quien en la década de 1960 halló los primeros fósiles en la garganta de Olduvai, Tanzania. Estos, que incluían un cráneo y fragmentos de mandíbula, revelaron una capacidad craneana estimada entre 600 y 700 centímetros cúbicos, muy superior a la de los australopitecos. A pesar de ello, la clasificación taxonómica de Homo habilis ha sido motivo de debate científico. 

Algunos expertos lo consideran una forma avanzada de australopiteco, mientras que otros lo señalan como precursor del género Homo. También existen dudas sobre si ‘Homo habilis’ y ‘Homo rudolfensis’ representan sexos de la misma especie o especies distintas. Pese a estas discusiones, el “hombre hábil” ocupa un lugar central en la cadena evolutiva humana, al sentar las bases para la innovación y la transmisión cultural que caracterizan a la humanidad moderna.

lunes, 31 de enero de 2022

El consumo de carne no hizo al Homo erectus "más humano"

 La evolución de los rasgos humanos en el Homo erectus no se debió necesariamente al consumo de carne, según acaba de demostrar un estudio publicado en la revista PNAS. En su trabajo, los investigadores revisan los restos de huesos de animales de los yacimientos de una amplia región de África Oriental, para afianzar o desmentir la creencia de que "la carne nos ha hecho humanos".

¿Comer carne explica que tengamos un cerebro más grande?

Homo erectus paseó por la África hace unos 2 millones de años. Para saber si el consumo de carne fue determinante para adoptar una anatomía humana más moderna -como considera un extenso grupo de paleoarqeólogos-, los investigadores peinaron los datos de fósiles de nueve yacimientos de África Oriental de hace 2,9 a 1,2 millones de años.

Según su análisis, el consumo mantenido o mayor de esta fuente de proteínas y grasas no puede explicar de forma causal los rasgos evolutivos modernos de los humanos; como un cerebro más evolucionado y grande, un intestino más corto, o unas extremidades anatómicamente más modernas que las de especies predecesoras. Si en algún momento se había considerado así, los investigadores lo achacaron a dos causas: el 'esfuerzo de muestreo', y el tratamiento aislado de los estudios, y no en conjunto y en un contexto regional amplio, como estaban abordando ellos.

Vertical

Reconstrucción forense de una hembra adulta de Homo erectus.

 Terceros

¿Homo erectus consumía carne en su dieta? Sí. ¿El consumo de carne en estos yacimientos a partir de restos animales es suficiente para justificar que el cerebro sea más grande y evolucionado? Según los investigadores, con las muestras de fósiles de yacimientos de África Oriental, y uniformizando las muestras y evaluándolas al completo y en un estudio estadístico: no. No es suficiente para una demostración causal.

El efecto Olduvai

La mayoría de evidencias de un consumo más exhaustivo de carne coincidía con el periodo de hace 1,85 a 1,35 millones de años, pero eso no era debido, según los investigadores, a que realmente fuese un consumo mayor, sino a un esfuerzo mayor en la zona de investigación y una captación mayor de muestras y evidencias, lo que llamaron 'el efecto Olduvai', por el yacimiento olduvayense donde se encontraron unos de los restos de herramientas elaboradas por homínidos más importantes de la historia.

Según los investigadores, este efecto se debe a que cuanto más se muestrea una zona y más se trabaja en ella, más se encuentra. Sin embargo, comparando los yacimientos, los estratos en los que se han encontrado restos, y los huesos marcados de animales por herramientas humanas, no hay un verdadero cambio en la conducta de Homo erectus respecto a un consumo mayor o más sostenido de carne.

Métodos de conservación y fuego

"Algunos investigadores han sugerido que el aprovisionamiento de alimentos vegetales por parte de las abuelas o el desarrollo de nuevos métodos de preparación de alimentos mediante el uso del fuego pueden haber contribuido a la evolución de los rasgos modernos de Homo erectus", explican los investigadores en el artículo. "Sin embargo, advertimos de que las pruebas arqueológicas directas de todas estas hipótesis son tenues y siguen existiendo importantes incertidumbres", añaden.

Para demostrar los rasgos adquiridos por Homo erectus, hay que mirar más hacia atrás de los 2 millones de años. "Los primeros indicios de carnivoría de los homínidos del periodo olduvayense son de entre 2,6 y 2,2 millones de años", comentan los investigadores, admitiendo que se dispone de un registro fósil pobre. "Las investigaciones paleoantropológicas en los yacimientos descubiertos recientemente mejorarán la comprensión de la carnivoría de los homínidos durante ese primer intervalo clave", concluyen en su estduio.

Entre los 2,6 y 1,2 millones de años, ya se cazaba y despellejaba carne para comer con utensilios, pero no más o menos en una época que en otra como para concluir que a más consumo de carne, cerebros más grandes. Muchos factores pueden entrar en juego y, según los autores, se necesitan más estudios y pruebas sólidas para afirmarlo. Seguramente se deba a varios factores, no solo a uno clave o único.

lunes, 17 de enero de 2022

Los Homo sapiens surgieron en el este de África hace más de 230.000 años

 La especie de ser humano moderno, Homo sapiens, es 36.000 años más antigua de lo que se creía, según recoge una investigación publicada hoy en Nature. El hallazgo resuelve una de las controversias entre paleontólogos, arqueólogos y geólogos sobre la escala de tiempo de la evolución humana moderna y los fósiles que encajan el rompecabezas de la historia.

Para investigarlo, un equipo de científicos viajó al yacimiento etíope de Kibish, en el valle del río Omo, donde se encontró a 'Omo I', uno de los fósiles más antiguos de Homo sapiens. Tras un estudio pormenorizado de las capas de sedimentos volcánicos de la zona, se estimó que la edad mínima del fósil era de 233.000 años, no 197.000 años como se había aproximado previamente, una datación que se ajusta más a los modelos de evolución humana.

Los métodos y muestras utilizados para datar los fósiles no convencían a los investigadores

"Sólo ocho yacimientos de África han proporcionado posibles fósiles de Homo sapiens anatómicamente modernos del Pleistoceno medio tardío, hace entre 350 y 130 mil años, y de ellos la mayoría plantea controversias sobre su edad real", expone en el artículo una de sus autoras, Céline Vidal, vulcanóloga de la Universidad de Cambridge y autora del estudio.

Recogida de muestras del yacimiento en que se encontraron las muestras del fósil de Homo sapiens más antiguo

Recogida de muestras del yacimiento en que se encontraron las muestras del fósil de Homo sapiens más antiguo

 Alan Deino

Según la investigación, de estos fósiles, sólo los denominados Omo I y Herto tienen características craneales evidentes vinculadas a Homo sapiens, como una bóveda del cráneo alta y mentón. 

La técnica empleada previamente para asignar la edad de los fósiles de Omo I en la década de 1960 fue la datación por isótopos de argón de la ceniza volcánica, o tefra, cercana a los restos preservados. Sin embargo, los investigadores consideraron que la zona escogida no era del todo precisa, ni las muestras de ceniza reservadas para la datación eran adecuadas o suficientes.

La edad de Omo I pudo precisarse estudiando el entorno geológico y las erupciones volcánicas de la zona

Vidal y su equipo decidieron examinar diferentes capas de ceniza volcánica en un análisis tefrocronológico. Este tipo de análisis geológico asocia la edad de la ceniza volcánica y las capas de sedimentos con la fecha de erupción o erupciones de volcanes, estableciendo un horizonte temporal llamado 'horizonte de tefra', de ahí su nombre.

Analizando las cenizas que recubrían el sedimento donde se encontró a Omo I, vincularon la tefra con una gran erupción explosiva del volcán Shala, en el Rift Principal de Etiopía. El estudio concluyó que la edad de los fósiles del Omo I bajo la capa de ceniza de la erupción databa hasta aproximadamente 233.000 años.

Formación Omo-Kibish, donde se encontraron los fósiles de Homo sapiens Omo I

Formación Omo-Kibish, donde se encontraron los fósiles de Omo I 

 Céline Vidal

"Estas aproximaciones son congruentes con la mayoría de los modelos de evolución de los humanos modernos, que estiman el origen de homo sapiens y su divergencia de los humanos arcaicos en torno a 350.000 y 200.000 años", relatan los autores. El equipo también estudió el entorno en el que se había encontrado el fósil Herto, al que dataron en 160.000 años y vincularon con otra erupción de origen distinto.

Próximos pasos: Delimitar un marco tefrocronológico del este de África

Los investigadores intentarán barrer la zona en un futuro próximo para datar con más precisión los  fósiles, teniendo en cuenta la transformación geológica del entorno.

"El reto sigue siendo obtener una edad máxima sólida para Omo I", comentan los investigadores. En su andadura, confían en que el desarrollo de un marco tefrocronológico en África oriental ayudará a resolver cuestiones vulcanológicas, paleoambientales y paleoantropológicas interrelacionadas.

lunes, 8 de noviembre de 2021

Encuentran el cráneo infantil de un enigmático humano antiguo en una cueva de Sudáfrica

 Es pequeño, incompleto e innegablemente asombroso. Llamado “Leti”, este es el primer cráneo conocido que pertenece a un niño Homo naledi, un fósil que arroja nueva luz sobre este misterioso grupo de humanos extintos.

Los fragmentos de cráneo, 28 de ellos, se encontraron en un pasaje estrecho que medía solo 15 cm de ancho y 80 cm de largo. Este pasaje era tan estrecho que los investigadores tuvieron que tumbarse y realizar un “rastreo de superman” para salir adelante, informa la AFP. Los restos craneales y los seis dientes asociados descansaban sobre una plataforma de piedra caliza ubicada al alcance de un brazo del suelo de la cueva. A menos de 12 metros de este lugar se encuentra la Cámara Dinaledi, el área dentro del sistema de cuevas Rising Star donde los antropólogos descubrieron los primeros rastros de Homo naledi en 2013.

Desde entonces, la cueva ha producido más de 2.000 fósiles de H. naledi, de todas las etapas de la vida, pero todavía hay mucho que aprender sobre este grupo extinto de homínidos. Se remontan a una época interesante en la evolución humana, hace unos 250.000 años, cuando los humanos modernos compartieron este planeta con varias otras especies de Homo, como los neandertales y el Homo erectus.

Esta vista del cráneo reconstruido, sostenido por una mano humana, proporciona una sensación de escala
Esta vista del cráneo reconstruido, sostenido por una mano humana, proporciona una sensación de escala
Imagen: University of the Witwatersrand, Johannesburg

Homo naledi sigue siendo uno de los parientes humanos antiguos más enigmáticos jamás descubiertos”, explicó Lee Berger, antropólogo de la Universidad de Witwatersrand y coautor de uno de los dos artículos que describen el nuevo fósil, ambos publicados en PaleoAntropología. “Es claramente una especie primitiva, que existe en una época en la que antes pensábamos que solo los humanos modernos estaban en África”.

Los científicos no están seguros de cómo se relacionan los humanos modernos con H. naledi, pero es probable que compartamos un ancestro común. Tampoco se sabe si H. naledi se aventuró mucho más allá del sistema de cuevas Rising Star, un complejo de pasillos y cámaras de 2 kilómetros ubicado cerca de Johannesburgo, Sudáfrica. Estos homínidos pueden haber sido un pequeño grupo que se ramificó del árbol genealógico humano, o podrían haberse extendido por gran parte de África. No lo sabemos.

El descubrimiento del primer cráneo de un niño de H. naledi es significativo, ya que podría decirnos cosas nuevas sobre esta especie, incluidas sus tasas de crecimiento y desarrollo. La antropóloga Juliet Brophy de la Universidad Estatal de Louisiana, coautora de ambos estudios, dijo que es importante aprender sobre nuestros antepasados ​​y el ritmo al que maduraron porque habla de una serie de cambios anatómicos y de comportamiento. El problema es que realmente no sabemos mucho sobre esto.

“Tenemos una idea aproximada”, explicó Brophy. “Sabemos que las tasas no son tan rápidas como las de un chimpancé ni tan lentas como las de un ser humano moderno. Con la pequeña cantidad de no adultos en el registro fósil, es muy difícil de reconstruir ”, dijo. Los raros datos que se están recopilando en el sistema de cuevas Rising Star, y ahora el cráneo infantil parcial de H. naledi, podrían permitir la reconstrucción de sus diversas etapas de vida.

Una selección de los fragmentos de cráneo recuperados.
Una selección de los fragmentos de cráneo recuperados.
Imagen: University of the Witwatersrand, Johannesburg.

Los científicos encontraron el fósil en 2017 y lo llamaron “Leti”, que es la abreviatura de Letimela, la palabra setswana para “la perdida”. No se pudo determinar la causa de la muerte, ya que no se encontraron signos de lesión o enfermedad en los fragmentos de cráneo o dientes. Leti tenía quizás entre cuatro y seis años cuando murió, pero esta estimación asume un patrón de crecimiento dental consistente con los humanos modernos. No se pudo determinar el sexo, ni la altura ni el peso del niño. Sorprendentemente, el equipo no fechó el fósil, lo que me llevó a preguntarle a Brophy por qué.

“El fósil no estaba fechado porque tendríamos que fechar el fósil mismo y la datación es destructiva. No queríamos perder ninguno de los fósiles”, respondió. “Tampoco tenemos ninguna razón para sugerir que los fósiles sean de una época radicalmente diferente a los fósiles de Dinaledi o Lesedi Chamber. De hecho, planteamos la hipótesis de que pertenecen a un período de tiempo similar al de los restos cercanos”.

Por estas razones, los científicos se contentan con decir que el fósil está entre 236.000 y 335.000 años atrás, pero Brophy agregó que el fósil aún podría datarse potencialmente en el futuro.

Múltiples vistas de un molar perteneciente al cráneo
Múltiples vistas de un molar perteneciente al cráneo
Imagen: University of the Witwatersrand, Johannesburg

Como el primer cráneo conocido perteneciente a un niño de H. naledi, los científicos solo pudieron compararlo con otros adultos de la misma especie, pero coincidió en algunos aspectos importantes. Lo mismo ocurre con los dientes en términos de forma, tamaño y forma. El volumen del cerebro de Leti se estimó en alrededor de 450 a 610 centímetros cúbicos, que, según la edad presunta, es aproximadamente del 90% al 95% del tamaño de un cerebro adulto de H. naledi.

Uno de los aspectos más interesantes del descubrimiento es el lugar donde se encontró el fósil: una sección de la cueva de difícil acceso. En el comunicado de prensa, la antropóloga biológica Marina Elliott, que participó en el descubrimiento inicial de H. naledi, dijo que era “uno de los sitios más desafiantes con fósiles de homínidos a los que hemos tenido que llegar en el sistema Rising Star”. Cómo terminó el cráneo de Leti en ese lugar sigue siendo un misterio.

“Sin embargo, no hay daños visibles de depredadores o carroñeros en ninguna parte del cráneo, ni hay evidencia que sugiera que los sedimentos que rodean a Leti hayan sido movidos por agua u otros medios que puedan haber resultado en el depósito del cráneo en este ubicación remota”, me dijo Brophy. “Por lo tanto, planteamos la hipótesis de que Leti fue colocada en el pasaje por otro individuo”.

La razón de una ubicación tan particular puede tener algo que ver con la forma en que los pueblos antiguos trataban a los muertos. Se sabe que los primeros homínidos colocaron cuerpos en lo profundo de las cuevas, ya sea como una especie de ritual de muerte o para mantenerlos alejados de los animales (o una combinación de ambos, o por razones desconocidas). Curiosamente, la ubicación del cráneo de Leti es similar al tratamiento de un H. naledi adulto, apodado Neo, cuyos restos se encontraron en la Cámara Lesedi del complejo de cuevas Rising Star.

De cara al futuro, el equipo espera aprender más sobre Leti, como su dieta, una explicación de por qué se astillaron algunos dientes y la posible relación con otros especímenes encontrados en el complejo de cuevas Rising Star.

miércoles, 1 de enero de 2020

Los últimos ‘Homo erectus’ vivieron en Indonesia hace 117.000 años

Fueron los primeros humanos en caminar completamente erguidos hace unos dos millones de años y estuvieron presentes durante el Pleistoceno. Gran parte del conocimiento que se tiene en la actualidad sobre Homo erectus en Asia procede de la isla de Java en Indonesia, concretamente a orillas del río Solo, en el yacimiento de Ngandong.En la década de 1930 empezaron a descubrirse hasta doce calotas craneales y dos tibias en un lecho óseo donde se hallaron en su origen más de 25.000 huesos de diferentes especies animales.

Una datación complicada

La datación de los restos humanos resultó a lo largo de décadas difícil de realizar, por lo que los expertos propusieron como antigüedad una amplia gama de fechas que abarcaba desde hace 550.000 hasta hace 27.000 años.
Gracias a esta dilatada datación, durante años se hipotetizó que los Homo erectus pudieron haber vivido simultáneamente con poblaciones de Homo sapiens, hace 50.000 años, y se descartó que de estas poblaciones de humanos arcaicos pudieran haber evolucionado los humanos modernos.

Nuevo estudio de Nature

Sin embargo, un nuevo estudio, publicado en Nature, aporta la edad exacta de los fósiles hallados hace casi 90 años y rebate algunas de las teorías anteriores.
“Los restos datan de hace entre 117.000 y 108.000 años. Esto confirma que Ngandong es el yacimiento más joven de Homo erectus que se conoce en todo el mundo. Hemos puesto fin a una larga controversia sobre la edad de este importante lugar de la evolución humana”, declara a SINC Russell L. Ciochon, científico en el departamento de Antropología de la Universidad de Iowa (EE UU) y autor principal del trabajo.
El equipo logró datar lo que ningún otro grupo de investigación había conseguido antes debido a la estratigrafía del yacimiento y a la confusión con los detalles originales de la ubicación de excavaciones anteriores. Usaron series de uranio con luminiscencia y resonancia de espín electrónico directamente en los fósiles de mamíferos descubiertos en el lecho óseo del río Solo para determinar la antigüedad definitiva.
“Luego combinamos los resultados de estos diferentes métodos utilizando el modelado bayesiano. La datación de los sedimentos con luminiscencia no estaba disponible en los estudios previos”, detalla Ciochon. Los cálculos indican que los fósiles pertenecen a los últimos individuos conocidos de H. erectus que hayan existido.

Cómo murieron los últimos Homo erectus

La datación permite a los investigadores proporcionar información sobre la extinción de uno de nuestros antepasados directos. De hecho, por la disposición de los fósiles hallados a principios del siglo XX –cuerpos y restos desarticulados que acabaron allí después de ser arrastradas río abajo–, los expertos señalan que río arriba de Ngandong puedo producirse un evento de muerte masiva como una inundación. Pero existen diferentes teorías sobre lo que causó estos fallecimientos en masa, incluido un flujo de lodo volcánico.
Lo que sí se sabe es que este acontecimiento coincidió con condiciones ambientales cambiantes a medida que los bosques abiertos se transformaron en selva tropical. “Cuando el área se volvió más húmeda, la selva tropical se expandió hacia el este a través de Java, reemplazando el ambiente de bosque abierto asociado al Homo erectus”, explica el investigador estadounidense.

La expansión de la selva

La desaparición de estos humanos en Java es simultánea a la expansión de la selva tropical. El entorno cambiante probablemente contribuyó a su extinción ya que probablemente no pudieron encontrar las fuentes de alimento que normalmente consumían o fueron más vulnerables a los nuevos depredadores. Los únicos homininos que han podido sobrevivir en un entorno de jungla son los humanos modernos, gracias “a nuestras adaptaciones conductuales y tecnológicas”.
La nueva investigación muestra así que H. erectus no sobrevivió lo suficientemente tarde como para interactuar con humanos modernos en Java. Además, como Ngandong es el yacimiento de H. erectus más joven conocido, “no hay evidencia de que H. erectus se haya encontrado con humanos modernos”, manifiesta Ciochon.

Cruce temporal

Sin embargo, en un estudio publicado en la revista Cell, un grupo internacional de científicos demostró que los denisovanos se cruzaron con los humanos modernos y una especie más antigua, transmitiendo una señal residual de cerca del 1% de ADN arcaico.
“Esta especie más antigua probablemente fue H. erectus. Se especula ahora sobre dónde y cuándo los denisovanos se encontraron con Homo erectus y cuáles fueron los resultados de esas interacciones”, concluye el paleoantropólogo