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lunes, 3 de septiembre de 2012

Henrietta Lacks, la Inmortal.

Durante muchos años, el estudio de la biologia celular se apoyaba en el cultivo de fiboblastos que, a causa de la reducción de los telómeros en cada replicación, sólo duraban unas 50 divisiones... Hasta que en 1951 a Henrietta Lacks, se le extirparon las células cancerosas de su tumor de cuello de útero, que a los 31 años acabaria matándola. Los médicos descubrieron que sumergidas en una sopa de extracto de feto de vaca y suero de placenta humana, estas células cancerosas se podrían reproducir indefinidamente, ya que poseian un mecanismo de reparación de los telómeros.
Habia aparecido la Línea Celular HeLa, base del avance espectacular de la investigación biomédica, pues ha servido, no sólo para el estudio de las células, sino que ha sido utilizada para el estudio de la cura para virus como la hepatitis, la poliomelitis o incluso el SIDA.
No es la única linea celuar de este tipo: existe la Mo que le fue extraida ilegalmente al paciente John Moore y que denunció al UCLA por ello y que se só para la producción industrial de la proteína de interés médco GM-CSF o la línea Namalwa, extraidas de un cáncer linfático a un niño africano y que es empleada para la fabricación de interferón a nivel industrial.

                                                                    Henrietta Lacks

Hay autores , como el doctor Van Valen, que han sugerido que la linea HeLa se catalogue como una nueva especie de organismo unicelular pues actualmente "ocupan un nicho ecológico, que es bien distinto al que soportaban en el cuerpo de su dueña", además del hecho que en vez de los normales 23 pares de cromosomas, los genetistas han encontrado 88.
Como curiosidad al estar la línea celular distribuida en muchos laboratorios del mundo que las hacen crecer constantemente, ahora mismo podríamos juntar todas esas células clónicas para poder llenar varias ciudades de clones de Henrietta Lacks.

Nacho Padró

jueves, 17 de marzo de 2011

Una combinación de resveratrol y rapamicina inhibe el desarrollo del cáncer de mama, según estudio

Investigadores del Instituto de Investigación Lerner de la Clínica Cleveland en Estados Unidos han descubierto que el resveratrol, un componente del vino tinto, cuando se combina con el fármaco rapamicina puede tener un efecto supresor de los tumores sobre las células del cáncer de mama que son resistentes a la rapamicina en solitario.

La investigación también indica que el gen PTEN supresor de tumores contribuye a los efectos antitumorales del resveratrol en esta combinación de tratamientos. Los resultados del estudio se publican en la revista 'Cancer Letters'.

Los científicos, dirigidos por Charis Eng, estudiaron el efecto de la combinación del resveratrol, un fármaco quimioprotector descubierto en muchos componentes naturales, con la rapamicina sobre las células del cáncer de mama. La investigación demuestra un efecto aditivo entre los dos fármacos sobre la señalización y el desarrollo de las células del cáncer de mama.
 
   

Según explica Eng, "la rapamicina ha sido utilizada en ensayos clínicos como un tratamiento para el cáncer. Por desgracia, después de un tiempo, las células del cáncer desarrollan resistencia a la rapamicina. Nuestros descubrimientos muestran que el resveratrol parece mitigar la resistencia farmacológica inducida por la rapamicina en los cánceres de mama, al menos en el laboratorio".

Si estas observaciones se mantuvieran en instalaciones clínicas, disfrutar de una copa de vino tinto o comer un bol de cacahuetes hervidos, que tienen un contenido más alto de resveratrol que el vino tinto, antes del tratamiento con rapamicina podría ser una opción prudente.

La rapamicina, un fármaco inmunosupresor utilizado para evitar el rechazo de un trasplante de órganos, se ha tenido en cuenta para el uso de la actividad antitumoral contra el cáncer de mama. El resveratrol es un tipo de polifenol que se basa en la piel de las uvas y es un constituyente del vino tinto y se ha considerado para múltiples usos con independencia de las terapias celulares.

A pesar del potencial para la supresión tumoral, la eficacia de la rapamicina con respecto a la inhibición difiere de forma marcada entre las líneas celulares del cáncer de mama. Los investigadores midieron el efecto del resveratrol y la rapamicina, en solitario o en combinación, sobre el desarrollo celular de tres líneas celulares del cáncer de mama humano.

En las tres líneas celulares evaluadas, la presencia de bajas concentraciones de resveratrol y la rapamicina era suficiente para inducir una inhibición del 50 por ciento. Aunque relativamente iniciales, estas observaciones podrían sugerir que el resveratrol es una potente medicina para acompañar a la quimioterapia tradicional.
 
Carla Gallén