miércoles, 27 de marzo de 2019

Arquímedes y la medida del círculo

Arquímedes de Siracusa.
Arquímedes de Siracusa.
La conocida fórmula de la longitud de la circunferencia, 2πr, en realidad es una tautología, puesto que π es, por definición, la razón entre la circunferencia y su diámetro (o lo que es lo mismo, 2r, dos veces el radio). Pero la no menos conocida fórmula del área del círculo, πr2, no es ni mucho menos evidente, y para dar con ella fue necesario todo el ingenio de uno de los más grandes matemáticos de todos los tiempos.
En su libro Sobre la medida del círculo, uno de los textos científicos más importantes de la antigüedad, cuya influencia se prolongó a lo largo de siglos (a pesar de su brevedad y de no conservarse completo), Arquímedes, anticipándose en 2.000 años a los “indivisibles” de Cavalieri y al cálculo infinitesimal de Leibniz y Newton, deduce la fórmula del área del círculo a la vez que halla un valor de π increíblemente preciso. Pero empecemos por el principio…
La única figura geométrica cuya fórmula del área es evidente, es el rectángulo, pues no hay más que multiplicar la longitud de la base por la de la altura para hallar el número de unidades cuadradas. Por ejemplo, si tenemos un rectángulo de 5 centímetros de base y 3 de altura, es evidente que contendrá 5 x 3 = 15 cuadraditos de 1 centímetro de lado, o sea 15 centímetros cuadrados. Generalizando, la superficie (S) de un rectángulo de base b y altura a será S = b.a.
Arquímedes y la medida del círculo
Arquímedes y la medida del círculo
Es fácil ver que cualquier paralelogramo se puede convertir en un rectángulo “cortando” un triángulo rectángulo de un extremo y “pegándolo” en el otro, por lo que también en este caso el área se obtendrá multiplicando la base por la altura: S = b.a.
Arquímedes y la medida del círculo
Y puesto que cualquier triángulo puede considerarse la mitad de un paralelogramo de igual base y altura (que podemos obtener trazando por dos de los vértices sendas paralelas a los lados opuestos, como muestra la figura), el área de un triángulo será b.h/2 (la altura suele designarse indistintamente con las letras a o h).
Arquímedes y la medida del círculo
En el caso de un polígono regular, como el hexágono de la figura, que tiene todos sus lados y todos sus ángulos iguales, podemos dividirlo, trazando sus radios, en tantos triángulos isósceles iguales (que en el caso del hexágono serán equiláteros) como lados tiene. Por lo tanto, su área será n.l.a/2, siento n el número de lados, l el lado del polígono y a la altura de cada triángulo, que es la apotema del polígono; pero n.l es el perímetro (p) del polígono, luego su área será p.a/2.
Para hallar el valor de π, Arquímedes imaginó un círculo encerrado entre un polígono inscrito y uno circunscrito de un número de lados cada vez mayor. Obviamente, la longitud de la circunferencia tenía que ser siempre mayor que el perímetro del polígono inscrito y menor que el perímetro del polígono circunscrito, y a partir de sendos polígonos de 96 lados respectivamente inscrito y circunscrito, halló un valor de π comprendido entre las fracciones 223/71 y 22/7; la media de estos dos valores es aproximadamente 3,1418, lo que significa que en el valor hallado por Arquímedes el error es de apenas dos diezmilésimas.
Y aunque el razonamiento mediante el cual el gran matemático griego llega a la fórmula del área del círculo es algo más largo y elaborado, en última instancia equivale a considerar que el círculo es un polígono regular de infinitos lados infinitamente pequeños, por lo que su apotema es el radio del círculo y su perímetro la longitud de la circunferencia, con lo que la fórmula p.a/2 se convierte en 2πr.r/2 = πr2.
Es curiosa la forma en que Arquímedes presenta el área del círculo, diciendo que es igual a la de un triángulo rectángulo cuyos catetos son, respectivamente, el radio del círculo y la longitud de su circunferencia. Un guiño al viejo problema de la cuadratura del círculo, aunque seguramente Arquímedes ya sabía que era irresoluble. Pero esa es otra cuestión…
Fórmulas Magistrales es un sección de Carlo Frabetti dedicada a explicar las principales fórmulas de las matemáticas y la física, su origen, evolución y significado preciso.
Carlo Frabetti es escritor y matemático, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York. Ha publicado más de 50 obras de divulgación científica para adultos, niños y jóvenes, entre ellos Maldita físicaMalditas matemáticas o El gran juego. Fue guionista de La bola de cristal.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Humanos adaptados a la vida bajo el agua son la prueba de la evolución

El noble veneciano Antonio Pigafetta, asistente personal de Fernando de Magallanes, hace casi 500 años durante su expedición, escribía las increíbles capacidades para la inmersión del pueblo Bajau. Repartidos hoy por las mil islas que hay al sudeste de Asia, "viven siempre en sus barcas y no tienen casas en la costa". Ahora, un estudio muestra que los bajau tienen una serie de mutaciones genéticas que les ayudan a ser casi peces.
Son alrededor de un millón de personas y viven en zonas costeras de Filipinas, Indonesia o Malasia. La mayoría nacen, viven y mueren en barcas o plataformas flotantes sobre el mar de Sulawesi. Su dieta es exclusivamente marina.
Los Bajau, llamados también "nómades del mar", han perfeccionado por siglos la técnica de aguantar la respiración bajo el agua por varios minutos, muchos más que cualquier otra persona del mundo.
Aprenden a nadar y sumergirse desde muy pequeños, sobre todo para conseguir peces y otros productos marinos que intercambian o consumen. Pueden llegar a pasar entre 6 a 10 horas en el agua durante el día, y la mayor parte del tiempo están sumergidos. El problema es que hay muchos menos peces disponibles que hace 25 años, lo que conlleva la necesidad de permanecer más tiempo bajo el agua para conseguir la misma cantidad.
Ahora, un estudio de la revista Cell aporta las primeras pruebas de que una mutación de ADN para tener bazos más grandes proporciona a los bajau una ventaja genética para la inmersión en las profundidades.
Los bajau han tenido una serie de cambios físicos que los ayudan a sobrellevar las profundidades. La selección ha obrado y ahora tienen un bazo más grande, necesario para almacenar células rojas oxigenadas y aguantar más tiempo bajo el agua. Entender las capacidades de estas personas ayuda a la medicina en el campo de la tolerancia a la hipoxia, o falta de oxígeno.
Los científicos han estudiado además que los niños pequeños ven perfectamente bajo el agua, una adaptación importante en ese contexto donde el ojo se adapta para la ocasión.
En agosto de 2013 se realizó un concurso de buceo libre en la zona y se registró que la profundidad máxima fue de 79 metros. El tiempo más largo bajo el agua fue de tres minutos y un segundo, como relatan investigadores de Suecia en la publicación hecha en Human Evolution. Aunque sus fuentes de pesca son cada vez menores, los Bajau siguen manteniendo sus costumbres, adaptando sus cuerpos al agua y a las profundidades extremas.

Los chimpancés tienen cultura y está en peligro

El conocimiento adquirido y transmitido por los chimpancés está en riesgo.
El conocimiento adquirido y transmitido por los chimpancés está en riesgo. KEVIN LANGERGRABER
Era otoño de 1960 cuando aquella joven sin estudios observó lo impensable: un chimpancé, David Greybeard, había doblado una rama y le había quitado sus hojas para pescar termitas con ella. Cuando el hallazgo de Jane Goodall se hizo público, los titulares de los periódicos no tuvieron dudas: obligaba a replantearse lo que significa ser humano. Hacer herramientas ya no era la característica que definía al sapiens frente al resto del reino animal. Los chimpancés, tan inteligentes y adaptables, habían desarrollado esta habilidad y se la transmitían entre ellos. Conocerles mejor a ellos nos ayudaba a conocernos a nosotros mismos.
Medio siglo después, en 2011, el chimpancé Nick cogió un puñado de musgo, lo sumergió en un pozo natural y, a modo de esponja, escurrió el agua en su boca para beber. Solo tres años después más de la mitad de los miembros de la comunidad de Nick, el macho alfa, bebía agua de esta forma. También había testigos: la primatóloga Catherine Hobaiter y su equipo, que habían asistido al nacimiento de una nueva tradición cultural en Uganda, la última de estas conductas que se han conocido desde los primeros hallazgos de Goodall. Beber empapando musgo y no usando hojas a modo de cuchara es una de las técnicas, conductas o ritos que conocemos de los chimpancés. El mayor estudio que se ha realizado nunca para conocer el mundo cultural de los chimpancés, recién publicado, ha registrado en total 31 de estas manifestaciones culturales que aprenden y se transmiten entre ellos, sin que se trate de un comportamiento inscrito en sus genes.
Pero todas esas tradiciones culturales están en peligro. Podrían desaparecer, con toda su riqueza y sus importantes claves para el conocimiento de los grandes simios, pero también de la evolución humana. Esa es la principal conclusión de este ambicioso estudio, que ha llevado a los científicos a estudiar 144 comunidades de chimpancés salvajes en 15 países africanos durante nueve años. Allí donde la presión humana es mayor, se derrumba la probabilidad de que los chimpancés desarrollen y conserven una tradición cultural propia, según publican en la revista Science.
"Cuanto mayor y más cercana es la presión de la actividad humana —deforestación, carreteras, etcétera—, más pierden esta capacidad de reproducir conductas culturales", resume una de las primatólogas que firma el estudio, Liliana Pacheco. "Cabe la posibilidad de que se extingan sin que podamos estudiarlos y conocer esas conductas adquiridas por aprendizaje y que pueden ser tan valiosas desde el punto de vista antropológico", asegura por teléfono Pacheco, directora de los trabajos que el Instituto Jane Goodall España realiza en Guinea y Senegal, desde donde responde. Los chimpancés están en peligro de extinción y las poblaciones de grandes simios desaparecen a un ritmo entre 2,5% y 6% anualmente precisamente por el impacto de la actividad humana.
La investigadora Liliana Pacheco, escuchando a los chimpancés.ampliar foto
La investigadora Liliana Pacheco, escuchando a los chimpancés. IJG SENEGAL
El chimpancé es un animal cultural, con tradiciones y conductas aprendidas y transmitidas en sus cuatro subespecies, y que se extienden en todos sus hábitats —cada vez más amenazados— desde Uganda o Tanzania, más allá de la falla del Rift, hasta Guinea Bisau y Guinea (Conakry) en la región más occidental.
En Fongoli, en la calurosa sabana senegalesa, está el único grupo de chimpancés que usa lanzas para cazar pequeños monos y otros animales con los que alimentarse. Un comportamiento que ha logrado cierta independencia para algunas de las hembras cazadoras y que, por las condiciones en las que viven estos chimpancés, podría ofrecer claves de cómo evolucionaron los ancestros humanos en circunstancias similares. En África Occidental, cuatro comunidades distintas mantienen un ritual de amontonar piedras, que lanzan contra determinados árboles, en lo que parece un comportamiento simbólico similar al observado en ancestros humanos.

Entenderlos para entendernos

Un chimpancé se sirve de piedras para romper la cáscara de frutos secos.ampliar foto
Un chimpancé se sirve de piedras para romper la cáscara de frutos secos. 
"Entender a nuestros primos más cercanos ayuda a entendernos a nosotros mismos a nivel antropológico", apunta Pacheco. Y advierte: "Si no hacemos algo, esta diversidad cultural será historia". Como explica la científica del Instituto Jane Goodall, en un mismo entorno, con las mismas condiciones como frutos, piedras y palos, una comunidad ha podido desarrollar una técnica para alimentarse y un grupo vecino otra distinta, que enseñan las madres a las crías. Los chimpancés de Dindéfélo, que son los que Pachecho estudia, pescan termitas y hormigas con palos y abren frutas contra cortezas y rocas.
¿Pero cómo está afectando la humanidad a este patrimonio cultural? Para abordar esta pregunta, los 77 científicos que firman el estudio aplicaron una gama de técnicas no invasivas para recopilar información en comunidades de chimpancés que nunca habían sido estudiadas, como cámaras trampa o recolección de herramientas y artefactos que permitían inferir la existencia de estas conductas. En total, aparecieron estos 31 comportamientos culturales que incluyen técnicas para obtener alimento o agua (como la pesca de termitas), para comunicarse (como el uso de hojas para producir un sonido simbólico) y para mejorar sus condiciones (como enfriar su cuerpo o hacer colchones con hojas sobre las que descansar).
"Entender a nuestros primos más cercanos ayuda a entendernos a nosotros mismos a nivel antropológico. Si no hacemos algo, esta diversidad cultural será historia", advierte Pacheco
"El análisis reveló un patrón acusado y sólido: los chimpancés habían reducido la diversidad de comportamiento en los sitios donde el impacto humano era alto", explica la primatóloga Ammie Kalan, investigadora del Instituto Max Planck para Antropología Evolutiva, que ha liderado este trabajo. "En promedio, la diversidad del comportamiento de los chimpancés se redujo en un 88% cuando el impacto humano era mayor en comparación con las ubicaciones con un menor impacto humano", añade Kalan.
Las áreas con mayor presencia humana generalmente tienen menor densidad y abundancia de chimpancés, que pueden reducir la frecuencia de comportamientos visibles a medida que aumenta ese impacto humano. Lo que, sumado a la degradación del hábitat y el agotamiento de los recursos, puede llevar a una notable reducción de las oportunidades de aprendizaje social, "porque los chimpancés son muy sensibles y territoriales", explica Pacheco.
"Nuestros resultados sugieren que las poblaciones de chimpancés están perdiendo sus conjuntos característicos de rasgos de comportamiento y que una serie de comportamientos aún no descubiertos pueden perderse sin haber sido descritos", avisa el estudio de Science en sus conclusiones. Por eso, reclaman que se creen espacios protegidos que salvaguarden su "capacidad para la evolución cultural". En concreto, sugieren la "necesidad de un nuevo concepto, sitios del patrimonio cultural de los chimpancés", algo así como los que la Unesco protege para los humanos. No es una ocurrencia de los investigadores que firman el macroestudio. Al margen de que se trata de una necesidad científica, es una reclamación que está incluida en el Convenio sobre la Diversidad Biológica del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que exige la protección de la diversidad biológica en su totalidad, incluyendo la diversidad de las tradiciones culturales de la fauna.
Javier Salas para ELPAIS

¿QUÉ ES ESTA EXTRAÑA CRIATURA HALLADA EN CALIFORNIA?

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Thomas Turner
Hay hallazgos raros, descubrimientos increíbles y luego están aquellos que desafían gran parte del conocimiento que asumíamos. Algo así es lo que ha ocurrido en Santa Bárbara, California.
A estas orillas, más precisamente a la Reserva de Oil Point, llegó un pez que se identificó como Mola tecta, una especie muy rara cuya existencia se describió por primera vez en 2017, y nunca antes se había observado en el hemisferio norte.
En primera instancia, el hallazgo fue responsabilidad de Jessica Nielsen, especialista en conservación en Coal Oil Point, quien fotografió al animal y subió las imágenes a las redes sociales. Allí las vio Thomas Turner, biólogo de la Universidad de Santa Bárbara, California, quien acudió al sitio, tomó más fotografías y muestras y las envió a Marianne Nyegaard, líder del equipo de describió por primera vez al Mola tecta. En términos etimológicos, tecta significa disfrazado u oculto en latín, dado que, durante casi tres siglos, este pez logró pasar desapercibido ante la comunidad científica. Mientras que Mola es el género al que pertenecen, por ejemplo los peces luna. El Mola tecta mide más de un metro de largo.
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Thomas Turner
Gracias a las muestras y a fotos con más detalles, fue posible determinar que se trataba de un Mola tecta, lo que aún se desconoce, como citan en un comunicado de la universidad, es cómo llegó hasta allí, el hemisferio “equivocado”.
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Thomas Turner

viernes, 1 de marzo de 2019

Variedad Morfologica de Hojas

Hojas recogidas por los alumnos de 1º ESO para el estudio morfológico de las hojas. Sólo en El Barrio de Sants de Barcelona en un intervalo de una semana,,,, es muy curioso ver la variedad: