"Si sientes que estás atrapado en un agujero negro, no te rindas. Hay una salida", dijo Hawking en una ocasión. Y es que el renombrado físico sugirió en una ocasión que los objetos pueden caer a través de los agujeros negros a un universo alternativo. De hecho, presentó una hipótesis que sugería que los agujeros no eran tan negros como se pensaba anteriormente, concluyendo que emiten partículas de calor o radiación, una teoría con la que muchos físicos no estaban de acuerdo porque contradecía algunas leyes básicas de la mecánica cuántica. Es lo que se conoce como radiación Hawking.
¿Miedo a los agujeros negros?
En lugar de destruir todo lo que se acerca a ellos, no deberíamos tener tanto miedo a los agujeros negros, pues se puede salir de ellos, concretó en un artículo publicado en la revista Physical Review Letters, junto a sus colegas Andrew Strominger, profesor de física en la Universidad de Harvard (EE. UU.), y Malcolm Perry, profesor de física teórica en la Universidad de Cambridge (Inglaterra).
Si esto es así, entonces podría ayudar a resolver una de las paradojas centrales relativa a los agujeros negros, esa región finita del espacio cuya masa genera un campo gravitatorio tan colosal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella.
El artículo de Hawking aborda una suposición fundamental sobre los agujeros negros: que no tienen "pelo". Anteriormente se había supuesto que cualquier cosa que cayera en un agujero negro sería destruida y perdida para siempre.
Esto provocó conflictos, ya que la información sobre el objeto debe ser preservada, incluso si el objeto en sí es completamente absorbido, y no quedó claro cómo podrían suceder ambas cosas. El universo está destinado a mantener una especie de registro de lo que contiene, incluso si algunos objetos caen en un agujero negro y se destruyen, y hasta ahora se pensaba que la información se perdía dentro del agujero junto con los objetos mismos.
Pero el profesor Hawking insistía desde 2015 que cualquier objeto que cayese en un agujero negro no debía perder la esperanza de regresar... a algún lugar. La paradoja se resolvió porque la información se almacena en el límite, lo que conocemos como horizonte de sucesos del agujero, por lo que no vuelve a salir del 'pozo', sino que se aleja de su parte más aterradora.
"Los agujeros negros no son las cárceles eternas que antes se pensaban", dijo una vez en un discurso. "Hay una salida".
Esa salida a la que se refiere Hawking no llevaría a las personas a su lugar de origen, eso sí. En cambio, reaparecerían, en otro lugar, tal vez incluso en un universo alternativo.
"La existencia de historias alternativas con agujeros negros sugiere que esto podría ser posible. El agujero debería ser grande y si girara podría tener un pasaje a otro universo. Pero no podrías volver a nuestro universo", aclaraba el físico.
Las sugerencias de Hawking ayudaron a mantener intactas algunas de las partes más cruciales de nuestras suposiciones sobre el universo.
Si es posible destruir información, por ejemplo, entonces es posible especular que el pasado podría no existir en absoluto; los agujeros negros podrían eliminar partes del pasado.
El 14 de marzo de 2018 quedará para siempre grabado en nuestros corazones como el día que falleció una de las mentes más brillantes de la historia, Stephen Hawking.
Echaremos de menos sus ideas, su genio y su humor.
Nadie mejor que el filósofo David Hume, que se preguntó cómo sabemos qué es cierto y qué no lo es, para comprender por qué unas personas están convencidas de que los astronautas de la misión Apollo 11 llegaron a la Luna el 20 de julio de 1969 y otras personas están convencidas de que todo fue un montaje.
La primera opinión, ya se sabe, es dominante. La suscriben las agencias espaciales y sus gobiernos, la comunidad científica, los grandes medios de comunicación (entre ellos La Vanguardia) y la comparte una amplia mayoría de ciudadanos.
Pero la realidad no se decide por mayorías. Y los escépticos pueden argumentar que quien defiende que los astronautas llegaron a la luna tiene algún incentivo para hacerlo: las agencias espaciales para continuar su actividad, los astrónomos para ver financiados sus proyectos, los periodistas para publicar noticias, los gobiernos para que no se descubra el engaño… ¡Todos compinchados!
Prueba geológica
Los 382 kilos de roca que los astronautas trajeron a la Tierra contienen esferas de origen extraterrestre
Los escépticos y los influencers que propagan teorías de la conspiración ofrecen incluso argumentos técnicos. Por ejemplo, si en la luna no hay viento, ¿cómo es posible que la bandera que Neil Armstrong y Buzz Aldrin presuntamente plantaron allí parezca estar ondeando en las fotos? ¿O cómo es que los astronautas no sufrieron daños por la radiación al cruzar los cinturones de Van Allen, que rodean la Tierra y concentran partículas cargadas de energía procedentes del sol?
Ante cada argumento de los escépticos, la NASA y la comunidad científica han replicado con explicaciones racionales. ¿La bandera? Precisamente porque en la Luna no hay viento, se puso una varilla horizontal en lo alto del mástil para mantenerla desplegada y, como la varilla no se extendió del todo, la bandera quedó arrugada como si estuviera ondeando. ¿La radiación? Los astronautas pasaron menos de dos horas entre los cinturones de Van Allen y viajaban en cápsulas que los protegían de las partículas ionizantes, de manera que estuvieron expuestos a una cantidad de radiación similar a la de una radiografía de tórax.
El cráter Daedalus fotografiado durante la misión Apollo 11 (AP)
La NASA y la comunidad científica han aportado pruebas adicionales de que doce astronautas pisaron la luna en seis misiones del programa Apollo entre 1969 y 1972. Los instrumentos que quedaron en la superficie de la Luna, e incluso las huellas de los astronautas que no se han borrado por la falta de viento, fueron fotografiados cuatro décadas más tarde por la nave no tripulada Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), que sobrevoló la Luna en 2009. Dado que la LRO era una misión de la NASA, se puede objetar que era parte de la conspiración y que sus resultados no tienen valor.
El origen de la teoría
La teoría de la conspiración lunar se originó en 1976 a partir del libro ‘We never went to the Moon’, del escritor Bill Kaysing
Pero también la misión japonesa Selene llegó a la Luna en 2008 y sus fotografías, en las que no se ven los instrumentos de las misiones pero sí las formas del paisaje lunar, coinciden con las de la NASA. Y la Unión Soviética, que escuchaba las señales de las misiones Apollo desde bases militares, nunca cuestionó la llegada los astronautas americanos a la Luna.
Después están los 382 kilos de rocas lunares que, según la NASA, los astronautas de las misiones Apollo trajeron a la Tierra. Parte de estas rocas fueron donadas a 135 países como muestra de concordia y han podido ser estudiadas por cientos de científicos de manera independiente. Sus resultados coinciden en que las rocas contienen pequeñas esferas cristalinas que sólo pueden ser de origen extraterrestre.
El enigma de la bandera
¿Cómo es que parece ondear si en la Luna no hay viento?
Un argumento adicional es que, de las aproximadamente 400.000 personas que trabajaron en las misiones Apollo, nadie ha denunciado nunca que fuera un montaje. En estos cincuenta años,¿no hubiera sido esperable alguna filtración? Quien sí lo denunció fue el escritor Bill Kaysing, que en 1976 hizo fortuna con su libro We never went to the Moon (Nunca fuimos a la Luna) y desató la teoría de la conspiración lunar. En un momento en que el presidente Nixon había dimitido por el escándalo Watergate, y se había extendido la idea de que el Gobierno estadounidense engañaba a los ciudadanos, Kaysing se encontró con millones de seguidores.
Más recientemente, la idea de que las misiones Apollo fueron un montaje resurgió en 2001 a raíz del documental “Did we land on the Moon?” (¿Aterrizamos en la Luna?) de Fox News. Y en la era de las redes sociales se está amplificando más como una forma de entretenimiento que de búsqueda de la verdad.
Los doce astronautas que, según la NASA, llegaron a la superficie lunar. De izquierda a derecha y de arriba abajo: Neil Armstrong y Edwin 'Buzz' Aldrin (Apollo 11); Charles 'Pete' Conrad y Alan Bean (Apollo 12); Alan Shephard y Edgar Mitchell (Apollo 14); David Scott y James Irwin (Apollo 15); John Young y Charles Duke (Apollo 16); Eugene Cernan y Harrison Schmitt (Apollo 17) (AP)
Si cada argumento de las teorías de la conspiración lunar se puede rebatir de manera racional, cabe preguntarse cómo es que los escépticos siguen convencidos de que todo fue un montaje. Aquí es donde hay que recurrir a David Hume y a los grandes epistemólogos que le sucedieron como Schopenhauer, Kant y Popper.
Hume razonó en el siglo XVIII que las creencias que tiene una persona no se basan en la racionalidad sino en la familiaridad. Puso el sol como ejemplo: si creemos que volverá a salir mañana, no es por un razonamiento lógico, sino porque estamos acostumbrados a que cada día vuelva a salir. El mismo razonamiento sería válido para la Luna: creer que los astronautas no llegaron a la Luna no se basa en la lógica, sino en que estamos acostumbrados a ver la Luna como algo inalcanzable.
La fe tiene más capacidad de convicción que la ciencia”
IGNASI CASANOVAGeólogo planetario que ha estudiado las rocas lunares
Schopenhauer llegó más tarde a la conclusión –inspirándose no sólo en Hume sino también en John Locke y sobre todo en Immanuel Kant- de que “toda persona considera los límites de su campo de visión como los límites del mundo”.
El geólogo planetario Ignasi Casanova, que trabajó en la NASA en los años 90 y ahora es profesor de la Universitat Politècnica de Catalunya, ha experimentado en primera persona el efecto Hume. En más de una ocasión, personas con formación universitaria le han expresado dudas sobre la veracidad de la llegada a la Luna. “Cuando doy argumentos racionales, siguen dudando”, explica. “Pero cuando he dicho ‘créeme, yo he estudiado las rocas lunares, las he tenido en mis manos y te puedo asegurar que las trajeron los astronautas de las misiones Apollo, les cambia la expresión; dejan de dudar”. Para Casanova, “esto demuestra que la fe tiene más capacidad de convicción que la ciencia”.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage caption¿Por qué la bandera de Estados Unidos ondea en la Luna si no hay viento?
Desde que la Tierra es plana hasta que un grupo sombrío llamado Illuminati controla el mundo, las teorías de la conspiración están por todas partes.
De forma inocente algunas veces y, en otras, de manera intencionada, buscan distorsionar la realidad, la historia y el conocimiento científico.
Han variado o se han sostenido en el transcurso de los años, pero hay una que desde hace medio siglo se mantiene constante: que ningún humano pisó la Luna.
"Es un hecho científico comprobado que sí sucedió. Y no una sola vez, sino seis, entre 1969 y 1972", dijo a BBC Mundo Michael Rich, profesor de astronomía de la Universidad de California en Los Ángeles, en 2017.
Sin embargo, hay quienes todavía creen que todo fue un montaje del gobiernode Estados Unidos, grabado en un desierto de Nevada por el famoso director de cine Stanley Kubrick.
Este 20 de julio se cumplen 50 años de que la misión Apolo 11 de la NASA llevó a los astronautas Neil Armstrong, Edwin "Buzz" Aldrin y Michael Collins a la Luna para hacer historia.
"Fue un hecho tan relevante que fue reconocido en su importancia y veracidad incluso por las agencias científicas y de inteligencia soviéticas, enemigas de las estadounidenses durante la Guerra Fría. Ellos hubieran sido los primeros en denunciar un fraude", aseguró Rich, experto en temas vinculados al satélite de la Tierra.
Pero si esto no fuera suficiente, asegura el especialista, aunque ha pasado mucho tiempo desde el último viaje del hombre a la Luna, todavía existen muchas evidencias científicas de aquellas travesías.
Un láser espacial
Uno de los objetivos científicos de las misiones Apolo, los viajes de estudio y reconocimiento de la superficie lunar, fue aprender más sobre la estructura del satélite y sus movimientos alrededor de la Tierra.
Durante las 21 horas y 36 minutos que Armstrong y Aldrin pasaron en la Luna, dejaron unos dispositivos científicos para un programa denominado Sísmica Pasiva y Sísmica Lunar de Perfiles, destinados a detectar movimientos tectónicos en las placas que conforman ese cuerpo celeste.
Gracias a ellos, en 2011 se captaron las señales de un sismo que ocurrió a más de 1.500 kilómetros de profundidad, casi en el mismo centro de la Luna.
Armstrong y Aldrin también colocaron una serie deretrorreflectores, unos especie de espejos que reflejan señales de rayos láser enviadas desde la Tierra para calcular así la distancia a la que se encuentran ambas.
La Luna es atraída por la gravedad del planeta y rota alrededor de él, pero no siempre a la misma distancia: en su ciclo de traslación hay momentos en los que se aleja a un punto máximo (apogeo) y otros en los que se acerca más (perigeo).
Fue por eso que calcular la distancia entre los dos cuerpos celestes fue por siglos un dolor de cabeza.
Derechos de autor de la imagenNASAImage captionLos astronautas dejaron unos espejos que todavía pueden devolver a la Tierra los reflejos de luces láser.
"Estos aparatos permitieron medir con gran precisión la distancia entre la Tierra y Luna", explicó Rich.
Y agregó: "Lo más curioso es que todavía están operativos. Cualquier científico con un buen telescopio podría incluso hoy ver cuando las luces láser se reflejan en esos equipos".
Pero esta no es la única evidencia que quedó en la superficie del satélite.
"Basura" lunar
Desde la NASA, Laurie Castillo explicó a BBC Mundo en 2017 que la agencia continúa sus investigaciones en la Luna aunque ya no haya presencia humana.
"Tenemos en estos momentos a la Lunar Reconnaissance Orbiter (una sonda espacial estadounidense destinada a la exploración del satélite, lanzada en 2009), que está haciendo cosas asombrosas", dijo.
Entre las imágenes que ese orbitador de reconocimiento ha enviado a la Tierra se encuentran algunas de los lugares a donde llegaron los tripulantes de las misiones Apolo y allí son visibles algunos de los módulos de alunizaje y los rovers, los equipos con los que se desplazaban los astronautas para sortear la débil gravedad lunar.
Derechos de autor de la imagenNASAImage captionLa Luna es atraída por la gravedad de la Tierra y se traslada alrededor de ella.
"Como todos los lugares a los que va el ser humano, también en la Lunadejamos basura. Y allí ha estado por casi medio siglo. Con la sonda lunar hemos podido ver cómo se encuentran después de tanto tiempo", aseguró Rich.
En la segunda misión tripulada, la del Apolo XII, los astronautas trajeron a la Tierra parte de ese "desecho lunar".
Recopilaron unos 10 kilogramos de fragmentos del Surveyor 3, la primera sonda en cavar un agujero en la superficie del satélite, en 1967.
Según Rich, varias agencias internacionales confirmaron en esos años que, en efecto, se trataba de los fragmentos de la sonda y que existía evidencia de que habían estado sometidos por años a las condiciones del clima lunar.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEE.UU. envió seis naves tripuladas a la Luna entre 1969 y 1972.
En opinión del astrónomo entrevistado por BBC Mundo, en aquella época no existía la tecnología para que un robot hubiera realizado estas tareas, que fueron tan delicadas como extraer una cámara de apenas 100 milímetros del interior de la sonda.
Pero no fue únicamente "basura" lunar lo que trajeron las diferentes expediciones del Apolo.
Piedras lunares
"Uno de los testimonios más contundentes de la llegada del hombre a la Luna fue la enorme cantidad de material lunar que trajeron las diferentes expediciones", dijo Rich.
Las misiones volvieron a la Tierra, en conjunto, con más de 380 kilogramos de piedras lunares, que fueron distribuidas para su estudio a universidades, agencias espaciales, museos e instituciones científicas de todo el mundo.
En todos los casos los exámenes de la estructura de las rocas demostraron que estaban compuestas por elementos químicos que son difíciles de encontrar en las de la Tierra o que no son característicos de la composición de las piedras terrestres.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionRocas lunares fueron distribuidas para su estudio a universidades, agencias espaciales, museos e instituciones científicas de todo el mundo.
De igual forma, con las diferentes pruebas se demostró que estas rocas habían estado sometidas a condiciones de temperatura y clima diferentes a las que existen en nuestro planeta.
"Si nada de lo anterior fuera suficiente -dijo Rich-, pensemos que en los programas Apolo se gastaron millones y millones de dólares y trabajaron en ellos más de 400.000 personas. Creo que no se puede engañar a tanta gente ni tirar dinero por la borda para justificar algo que no ocurrió".
Y ¿en qué se basan entonces las teorías que niegan estas hazañas?
Qué señalan las teorías
Las diferentes teorías, apoyadas por algunas películas y libros -sin fundamento científico- suelen asociarse generalmente con algunas peculiaridades de las fotos tomadas por la expedición del Apolo 11, la primera en llegar a la Luna.
Son fundamentalmente cuatro detalles, aunque de muchas otras fotos también se han levantado conjeturas:
El hecho de que la bandera que clava Armstrong en la Luna parece moverse cuando la ausencia de atmósfera en la Luna hace que no haya viento.
Una huella dejada por Armstrong que, para algunos, no se justifican dada la sequedad del suelo del satélite.
En las fotos no se ven las estrellas.
No se observa ningún cráter bajo el módulo de descenso cuando alunizó.
En todos estos casos, aseguró Rich, existe una justificación científica.
Derechos de autor de la imagenNASAImage captionMuchos no se explican las huellas en la Luna, pero tienen una explicación científica.
"Creo que no vale la pena detenerse a analizar foto por foto de un hecho que está comprobado, pero hay una respuesta para cada una", afirma.
De acuerdo con el científico:
La bandera se movióal ser plantada y luego quedó en esa posición.
El polvo lunar es bastante parecido a la ceniza volcánica, por lo que se pueden dejar huellas en él.
Las estrellas no se ven porque era una luz demasiado débil para ser captada por la cámara.
No se formó un cráter porque el módulo descendió a una velocidad tan lenta que solo levantó polvo.
Para el científico, muchas de estas dudas se despejarán en los próximos años, cuando nuevos países -incluido Estados Unidos- vuelvan a la Luna.
Y bromeó: "Quizás dentro de poco veamos algunas selfies de nuestros amigos al lado de un retrorreflector o de algún pedazo de basura lunar como si estuviéramos en un museo".
*Esta historia fue publicada originalmente el 19 diciembre 2017 y actualizada con motivo del 50° aniversario de la llegada del ser humano a la Luna.