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miércoles, 6 de enero de 2016

los cuatro nuevos elementos completan la séptima fila de la tabla periódica

Los nuevos elementos son sintéticos (es decir, generados artificialmente en el laboratorio), inestables y radiactivos. Los nombres provisionales son ununtrium(Uut) para el elemento 113, ununpentium (Uup) para el 115, ununseptium (Uus) para el 117 y ununoctium (Uuo) para el 118. 
Portavoces del instituto RIKEN, descubridores del elemento 113 en el año 2003, comentaron con anterioridad que japonium podría ser el nombre final del elemento químico 113. 

Todos los elementos descubiertos 


Actualmente, ya no quedan más huecos en la tabla periódica. Hemos encontrado todos los elementos que pueden existir en la naturaleza, y si añadimos alguno más será sintético e inestable
El hidrógeno es el elemento más abundante del Universo conocido, y el helio es el segundo. Se estima que el hidrógeno y el helio constituyen aproximadamente el 74 % y 24 % de toda la materia del universo. Nuestro planeta, y por extensión el resto del universo, está compuesto básicamente de pocos elementos muy comunes, como el oxígeno (46 % de la masa de la corteza terrestre), el silicio (27,7 %), el aluminio (8 %), el hierro (5 %), el calcio, el sodio, el magnesio o el potasio. Tal y como explico en el libro El elemento del que solo hay un gramo
En la parte inferior de la tabla periódica hay una gran cantidad de elementos raros llamados elementos transuránicos. Durante mucho tiempo, muchos de ellos tuvieron nombres de referencia como unununio, aunque poco a poco se les ha ido asignando nombres definitivos. La mayoría de estos elementos no existen de forma permanente y se generan en aceleradores de partículas. Muchos duran apenas unos pocos minutos antes de desaparecer. Por ejemplo, si tenemos 100.000 átomos de livermorio (elemento 116), transcurrido un segundo solo nos quedaría 1 átomo. Y más tarde, nada. 
Por eso es posible que, en una fecha tan reciente como 2014, se confirmara oficialmente la existencia de un nuevo elemento de la tabla periódica, el conocido como ununseptio, convertido así en el elemento número 117. Es también el segundo elemento más pesado del mundo, un 40% más que el plomo. 
Poco después se confirmó el ununoctio, también llamado eka-radón. El ununoctio es actualmente el único elemento sintético del grupo 18 y posee el número y masa atómica más altos de todos los elementos sintetizados. El ununoctio es el elemento químico más pesado observado en laboratorio. 
Ya que sólo se han sintetizado tres o cuatro átomos de ununoctio hasta la fecha, no se conocen las aplicaciones de sus compuestos más allá de la investigación científica. Por las características del elemento, la exposición a cualquiera de sus compuestos supondría un caso grave de envenenamiento por radiación
Vía | El Mundo 

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domingo, 25 de mayo de 2014

Fisuras en la tabla periódica


El descubrimiento del elemento 117 en 2010 completó por primera vez la tabla periódica tal como la conocemos, al menos hasta que nuevos descubrimientos obliguen a añadirle una nueva fila.
Sin embargo, la química de algunos elementos de incorporación reciente puede diferir de la de los elementos de la misma columna, rompiendo la regla periódica que había caracterizado la tabla durante un siglo y medio.
Este sorprendente comportamiento puede derivar de los efectos descritos por la teoría de la relatividad especial, que hacen que ciertos electrones orbiten de forma más compactada.
Los físicos nucleares siguen en su empeño por sintetizar nuevos elementos, que tendrán nuevos tipos de orbitales electrónicos, y por comprender su química mediante el estudio de un puñado de átomos efímeros.
Investigadores rusos anunciaron en 2010 que habían sintetizado por primera vez unos pocos núcleos del elemento 117. Este nuevo tipo de átomo no tenía todavía nombre, porque tradicionalmente la comunidad científica espera a tener una confirmación independiente antes de bautizar un nuevo elemento. Pero, salvo sorpresas, el 117 ocupa ya una plaza permanente en la tabla periódica de los elementos.
Todos los elementos hasta el 116, y el 118, habían sido previamente encontrados; el 117 llenó el último hueco que quedaba en la fila inferior. Este logro marca un hito en la historia. Cuando Dimitri Mendeléiev —también ruso— y otros científicos crearon la tabla periódica en los años sesenta del siglo XIX, generaron el primer gran esquema para organizar todos los elementos conocidos en aquel momento. Mendeléiev dejó algunos espacios en blanco en su tabla y formuló la audaz suposición de que algún día se descubrirían nuevos elementos que llenarían aquellos vacíos. Se han elaborado incontables revisiones de la tabla, pero nunca se había podido prescindir de los huecos... hasta ahora. Con el elemento 117 la tabla periódica de los elementos se ha completado por primera vez.
El espíritu de Mendeléiev probablemente saboreará el triunfo de su visión, por lo menos por un tiempo, hasta que los químicos y los físicos nucleares sinteticen nuevos elementos, que requerirán la adición de nuevas filas y posiblemente dejarán nuevos huecos.
Sin embargo, en el momento en que encajaban las últimas piezas del rompecabezas, empezó a sospecharse que algo fundamental fallaba. Algo que podría minar la misma base de la existencia de la tabla periódica: los patrones recurrentes que le dan nombre.
 Scerri, Eric R.