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lunes, 17 de marzo de 2014

Curar la infección por el VIH

En 1981 se describieron en los Estados Unidos los primeros casos del ­síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o sida. Los estudios epidemiológicos sugerían que se trataba de una enfermedad infecciosa emergente y, por tanto, desconocida hasta entonces. Tan solo dos años después, en 1983, se consiguió aislar e identificar el microorganismo causante del sida, el virus de la inmunodeficiencia humana, o VIH. Se descubrió que la principal presa del virus eran los linfocitos T CD4+, células clave en la generación de una respuesta inmunitaria eficaz frente a las infecciones. En un tiempo récord (1987) se obtuvo el primer antivírico para el tratamiento de la infección por el VIH. Pero la vertiginosa capacidad del virus para mutar y volverse resistente al medicamento obligó a desarrollar nuevos fármacos y a combinarlos primero en biterapias y posteriormente en triterapias.
A mediados de los noventa empezó a utilizarse una nueva familia de antivíricos (los inhibidores de la proteasa vírica, una enzima del VIH que desempeña una función esencial en la replicación del virus que, en combinación con otros dos fármacos, mejoró las expectativas de vida de las personas infectadas. En la actualidad, contamos con un importante número de medicamentos antirretrovíricos (dirigidos contra el retrovirus VIH) que permiten detener de forma rápida y perdurable la replicación del patógeno, lo que se traduce en una recuperación notable de la función inmunitaria, una mejora en la calidad de vida de los pacientes y una reducción en las tasas de contagio.
No hay duda de que el tratamiento antivírico contra el VIH representa uno de los avances más importantes de la medicina de los últimos 25 años. Sin embargo, a pesar de su aplicación prolongada, la medicación no logra curar la infección. Así lo demuestran varios hechos: la detección de ADN y ARN víricos en las células de la inmensa mayoría de los pacientes tratados; la posibilidad de rescatar virus con capacidad replicativa a través de la estimulación ex vivo de linfocitos de su sangre; la persistencia de viremia residual (menos de 50 copias de ARN vírico por mililitro de sangre) en una gran parte de los pacientes; la presencia del microorganismo en tejidos linfáticos secundarios a pesar la medicación; y la reaparición casi universal del virus en la sangre de los que la abandonan.
A pesar de la enorme mejoría que han experimentado numerosos pacientes infectados con el VIH gracias al perfeccionamiento del tratamiento antirretrovírico, todavía no se ha logrado vencer la enfermedad y los afectados sufren una mayor morbilidad que la población normal.
Tras la terapia antivírica prolongada persiste un reservorio residual de virus en estado latente que se reactivará si se abandona el tratamiento.
Varios estudios en marcha se centran en el empleo de moléculas que permitan revertir la latencia del VIH y en la optimización del tratamiento antivírico para eliminar la replicación residual, así como en el desarrollo de terapias inmunitarias y génicas que impidan su multiplicación.
Investigación & Ciencia

domingo, 22 de enero de 2012

Tratamiento de prevención contra el VIH

La revista Science ha elegido al revelador estudio de VIH como el descubrimiento científico más importante en 2011. Este ensayo clínico demostró que es un 96% menos probable que la gente contagiada con VIH transmita el virus a sus parejas si toman fármacos antirretrovirales (ARVs).
Los hallazgos ponen fin a un debate de hace mucho tiempo sobre si los ARVs podrían proveer un beneficio doble, al tratar al virus en pacientes individuales al tiempo que simultáneamente se reducían las tasas de transmisión. Ahora queda claro que los ARVs pueden proporcionar tanto un tratamiento como una prevención cuando se trata de VIH, concuerdan los investigadores.

Myron Cohen de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, N.C. y un equipo internacional de científicos comenzaron el estudio HPTN 052, en 2007 cuando estudiaron a 1.763 parejas heterosexuales de nueve países distintos: Brasil, India, Tailandia, Estados Unidos, Botswana, Kenia, Malawi, Sudáfrica y Zimbabwe. Cada una de las parejas participantes incluía a un compañero, contagiado con VIH.

Los investigadores administraron ARVs a la mitad de esos individuos afectados con VIH inmediatamente y esperaron a que la otra mitad de los participantes infectados desarrollara recuentos de CD4 por debajo de 250 –indicador de daño inmunológico severo, un recuento de CD4 debajo de 200 indica SIDA— antes de ofrecerles el tratamiento.

Luego, a principios de este año, cuatro años antes del fin programado del estudio, un consejo independiente de monitoreo decidió que todos los participantes infectados del estudio deberían recibir los ARVs de inmediato. Los miembros del consejo habían visto los efectos dramáticos del tratamiento temprano con ARV en las tasas de transmisión de VIH, y recomendaron que los descubrimientos del ensayo fueran hechos públicos tan pronto como fuera posible. Consecuentemente, los resultados de HPTN 052 aparecieron en el ejemplar del 11 de agosto del New England Journal of Medicine.
Ya se sabía que el tratamiento con ARVs reduce la carga viral, o la cantidad verdadera de VIH, en un individuo contagiado. Varios investigadores de VIH/SIDA habían así razonado que los individuos tratados deberían también ser menos infecciosos. Pero, antes de HPTN 052, los escépticos habían sostenido que dicha teoría no había sido probada, y que la carga viral podría no reflejar niveles del virus en las secreciones genitales.
"La mayoría esperaba que reducir la cantidad del virus en una persona de alguna manera reduciría la infecciosidad", explicó Cohen. "Lo que resultó sorprendente fue la magnitud de protección y el impacto que los resultados tuvieron entre investigadores, defensores y formadores de política de VIH/SIDA".

Estos hallazgos han añadido importancia a un movimiento, ya en marcha, que promueve el tratamiento actual de VIH para reducir cargas virales en comunidades y podría posiblemente eliminar epidemias VIH/SIDA en algunos países.
Algunos investigadores consideran a HPTN 052 un cambio innovador por su eficacia de casi el cien por cien en la reducción de tasas de transmisión de VIH. Por todas estas razones, Science considera este estudio sobre el HPTN 052 como el Descubrimiento del Año en 2011.

Eli Mosolova