sábado, 20 de septiembre de 2014

Está vivo y tiene 3000 años

Imagen: Rachel Sussman

Lo que veis sobre estas líneas con aspecto de alienígena de los Simpsons es uno de los organismos vivos más antiguos del planeta, una planta conocida como llareta o yareta (Azorella compacta) que resulta ser pariente del perejil. Este ejemplar tiene unos 3.000 años y se encuentra en el desierto de Atacama (Chile) donde fue localizado por la investigadora Rachel Sussman, quien ha realizado una especie de catálogo de de los organismos vivientes más antiguos del mundo. Si os ha llamado la atención, os recomiendo perder un rato viendo su charla TED, en la que muestra entre otras cosas, un tipo de bosques subterráneos que evolucionaron  y crecieron bajo tierra huyendo del fuego. 



Vía: Livescience. Podéis ver más fotos de la llareta

El Krakatoa explota en 1883 con una energía de 200 megatones

Krakatoa fue una isla de tres conos volcánicos situada en el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra, en Indonesia, localizada cerca de la región de subducción de la placa indoaustraliana, bajo la placa euroasiática. 
El nombre Krakatoa se usa para designar al grupo de islas de alrededor, a la isla principal (llamada también Rakata) y a un conocido volcán que había  entrado en erupción en repetidas ocasiones con consecuencias desastrosas a lo largo de la historia. En mayo de 1883 comenzaron una serie de erupciones que continuaron hasta el 27 de agosto de ese mismo año, cuando una explosión cataclísmica voló la isla en pedazos.
La isla hizo explosión con una energía de 200 megatones, es decir, 10.000 veces más poderosa que la bomba atómica de Hiroshima. La detonación se percibió en un 10% del globo terráqueo. Viajó hasta la isla de Madagascar y Australia (que distan entre sí unos 7.600 km). Los tsunamis alcanzaron los 40 metros de altura y destruyeron 163 aldeas a lo largo de la costa de Java y Sumatra, matando a un total de 36.417 personas.
La ceniza de la explosión alcanzó los 80 km de altitud y además viajó por la superficie del mar. Tres años después, observadores de todo el mundo describían el crepúsculo y el alba de brillante colorido, producido por la refracción de los rayos solares en esas partículas minúsculas.
Licencia : Creative Commons

El Krakatoa explotó el 27 de agosto de 1883. 
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Así Cambia el Sonido lo que ves

Cuando pensamos en nuestros sentidos solemos partir de un enfoque erróneo: creemos que se trata de percepciones puras y objetivas, que ves lo que ves y oyes lo que oyes. Pero eso está lejos de ser cierto. En realidad nuestro cerebro recombina los datos que le llegan desde diversas fuentes y reconstruye los hechos a su manera. Lo que ves influye en lo que oyes y viceversa, pero antes de explicarlo con más profundidad, veamos un ejemplo.

En el siguiente vídeo, de la serie "Brain games" de National Geographic, podréis observar cómo dos personas pueden ver la misma escena pero ver cosas distintas en función de lo que oyen:



Para seguir flipando con la ciencia


Fogonazos

Universo 25, la utopía fatal

¿Cuál es el efecto de la superpoblación? En los años 60 había una amplia discusión sobre las teorías malthusianas, que predecían el fin de la civilización causado por el colapso de la capacidad de producción del planeta ante el incesante aumento del número de personas vivas. Los teóricos pensaban que si el crecimiento poblacional no se controlaba de alguna manera el resultado sería el hambre, el caos, las guerras por los recursos, la muerte. En los primeros años 70 serios informes de reputados especialistas colocaban en las primeras décadas del siglo XXI el colapso completo por saturación de personas y carencia de alimentos. Y sin embargo un experimento del año 1968 describía con detalle lo que ocurre cuando en un mamífero relativamente avanzado hay superpoblación pero no hay escasez de recursos. El espectáculo es dantesco, y acaba en la muerte; pero no por inanición; resulta que en los animales sociales la superpoblación destruye la relación social y en última instancia mata, aunque no falte de nada. La superpoblación, descubrió el etólogo estadounidense John B. Calhoun en su Universo 25, mata y extingue, pero no a causa de la escasez, sino del colapso social. El paraíso se convierte en un infierno, y llega el fin.
Universo 25 estaba diseñado para ser el paraíso terrenal de los ratones: era un hábitat construido de tal modo que todas las necesidades básicas de esta especie (alimento, agua, material de nidificación y lugares para construir nidos) fueran infinitos. El espacio era limitado, pero todo lo demás sobraba, y continuó sobrando durante toda la duración del experimento; porque ése era el objetivo, comprobar lo que ocurría cuando la escasez material no era el obstáculo. Cuatro parejas de ratones hipersanos y especialmente seleccionados entraron al Universo 25. Hacia el día 104, tras un periodo de familiarización con el entorno, empezaron a procrear. Hacia el día 315 había más de 600 ratones en el hábitat; en ausencia de escasez la reproducción había sido exponencial. Pero curiosamente el crecimiento empezó a ralentizarse, y no por la falta de recursos. Lo que empezaba a faltar era el espacio: más de 300 machos competían ahora por conquistar y mantener territorios, sin los cuales no podían reproducirse. Ante el exceso de competencia el territorio se convirtió en un recurso demasiado estresante, y los machos comenzaron a abandonarlos. El resultado fue un menor atractivo para las hembras, y que la tasa de reproducción se rebajara. Lo que en realidad estaba ocurriendo es que el tejido social de la sociedad ratonil estaba colapsando. 
La agresividad aumentó y se hizo generalizada. Los machos más débiles empezaron a quedar acorralados en el centro del hábitat, lejos de los recursos; estos machos secundarios se sumían en la apatía, pero de repente podían montar en cólera y atacar en masa a otros ratones sin provocación. Los atacados se convertían a su vez en agresores. Las hembras eran abandonadas por sus parejas, y al quedar solas en los nidos eran vulnerables a los ataques; el estrés hizo a algunas atacar y devorar a sus propias crías. Un grupo de machos se atrincheró en una zona protegida y sus componentes se dedicaron al cuidado extremo del cuerpo en medio de la indolencia, sin entrar en peleas y sin intentar siquiera acercarse a las hembras; el experimentador los bautizó como 'Los guapos'. Para el día 520 la población llegó a 2.200 ratones que vivían en un universo caótico y violento, casi sin reglas, empapado en agresión y sin sexo. A partir de ese momento la población comenzó a decrecer hasta que pasado el día 600 se extinguió. Significativamente, el cambio de comportamiento y el colapso de la sociedad ratonil no revirtieron cuando los números volvieron a ser mucho más reducidos: ejemplares como 'los guapos' o sus contrapartes femeninas, que estaban en mejores condiciones físicas para sobrevivir, no sabían cómo establecer relaciones sexuales. El colapso social era irreversible, y acabo en la muerte completa de la colonia.
Lo llamativo es que esto sucedía en un entorno de completa abundancia: la comida, el agua, los lugares de nidificación o el material para nidos no faltaron jamás. Universo 25 era un paraíso materialista: las muertes no se produjeron por hambre o sed y jamás hubo escasez. Sencillamente la estructura social y mental de los ratones colapsó por el exceso de individuos, aunque no hubiese competencia ninguna por los recursos físicos. Como explicó John B. Calhoun, en cierto sentido los ratones habían dejado de ser ratones mucho antes de morir; lo que él denominó 'la primera muerte', el colapso del modo de vida ratonil, precedió y causó la segunda muerte, la física. El paraíso se transformó el infierno cuando Universo 25 eliminó todo límite al crecimiento. Y el fin llega cuando colapsan la mente y la sociedad. Un interesante resultado, que hace pensar, y quizá soñar pesadillas.

Pepe Cervera
RTVE

El misterio de las rocas viajeras del Valle de la Muerte


El Valle de la Muerte, en el desierto californiano del Mojave, no es sólo uno de los lugares más inhóspitos de nuestro planeta -con temperaturas que superan los 50º C y precipitaciones que a veces no llegan a los 50 mm anuales-, sino que también es uno de los más misteriosos.
En este parque natural situado en el suroeste de Estados Unidos ocurre un fenómeno que lleva décadas intrigando a los científicos. Se trata de las bautizadas como rocas "viajeras" o "reptantes", que se mueven dejando en la tierra unos surcos de unos pocos centímetros de profundidad y de decenas de metros de longitud.

Estas piedras -algunas de las cuales pueden llegar a pesar más de 300 kg- se encuentran en Racetrack Playa, un lago seco, plano y rodeado de montañas, que en algunas épocas del año se llena de agua que se evapora rápidamente, dejando un lecho de barro que acaba resquebrajándose.
Lo más sorprendente de estas rocas es que, pese a que los investigadores llevan tiempo estudiándolas, nunca nadie las ha visto moverse.
En lugar de testigos, lo que ha habido a lo largo de los años son numerosas teorías sobre las causas de la migración de las piedras, que se desplazan solas o en parejas dejando surcos en el suelo que a veces se entrecruzan.

Diversas teorías

Las leyendas populares atribuyen el movimiento de las rocas a poderosos campos de energía, al magnetismo de la Tierra o incluso a la intervención de extraterrestres.
En el ámbito científico, en los años 40 del siglo pasado, dos geólogos estadounidenses propusieron que el desplazamiento de las rocas se debía a los remolinos de polvo que se producen en la zona, aunque experimentos posteriores no lograron confirmar esta teoría.
En las últimas décadas, la mayoría de investigaciones han apuntado que el fenómeno tiene que ver con el viento, el barro y el hielo presentes en Racetrack Playa bajo determinadas circunstancias.
Según algunos científicos, cuando se congela el agua que cubre el lecho del lago tras una tormenta, las rocas quedan atrapadas en el hielo.
Cuando este empieza a derretirse se forman grandes placas de hielo que se desplazan a consecuencia del viento que reina en la zona sobre la película acuosa que se crea en la superficie del barro.
De acuerdo a esta hipótesis, todas las rocas atrapadas en una misma placa de hielo deberían moverse al mismo tiempo en trayectorias paralelas, aunque un estudio elaborado hace unos años con tecnología GPS concluyó que la mayoría de los surcos que dejan las piedras en la tierra no siguen una trayectoria similar.
La última explicación científica plausible sobre el misterio de las rocas viajeras fue elaborada en 2011 por un equipo dirigido por Ralph Lorenz, investigador del Laboratorio de Física Aplicada la Universidad Johns Hopkins, en Maryland.
En 2006 Lorenz viajó al Valle de la Muerte con un proyecto de la Agencia Espacial de EE.UU. (NASA, por sus siglas en ingles) para instalar una serie de estaciones meteorológicas que debían servir para estudiar el clima de la zona y establecer paralelismos con las condiciones climáticas de otros planetas.
Al empezar a investigar las rocas, Lorenz se dio cuenta de que "había muchas teorías sobre el fenómeno pero poca información cuantitativa".
Según le explicó el científico a BBC Mundo, hasta ese momento "nadie se había preocupado de averiguar cuán a menudo se daban en la zona fuertes vientos, inundaciones o heladas", por lo que con su equipo decidieron registrar "esa información de manera más sistemática".
Al mismo tiempo, buscaron en la literatura científica otros casos de piedras que parecieran moverse solas en otros lugares de nuestro planeta y descubrieron que en las playas del Ártico, la flotabilidad del hielo hace que las rocas no se hundan y se acumulen en la orilla a lo largo de la costa.

Experimento casero

"Con toda la información que recopilamos deducimos que en invierno alrededor de las rocas de Racetrack Playa se crea una capa de hielo de unos 2 centímetros de grueso y unos cuantos centímetros de ancho que actúa como un pequeño flotador", explica Lorenz.
"Ello hace que las rocas floten sobre el barro y que con tan sólo con un poco de viento se desplacen", dejando los misteriosos surcos en la tierra.
Para comprobar su teoría Lorenz recurrió a un experimento casero. Congeló en agua una piedra, obteniendo un bloque de hielo del que sobresalía una de las puntas de la piedra.
Le dio la vuelta al bloque y lo colocó en una sartén llena de arena húmeda. Al soplar sobre el hielo, este se deslizó sin problemas, dejando un surco en la arena.
Lorenz cree que su teoría explica mejor que cualquier otra el movimiento de las rocas, ya que para que se produzca el desplazamiento no hace falta que haya fuertes vientos o enormes placas de hielo. Pese a ello, dice que "sospecha que no hay una sola causa para el movimiento de cada una de las piedras".
El científico cree que ninguna teoría será aceptada por toda la comunidad científica hasta que el proceso no sea observado, algo que por el momento no ha sucedido.
¿Y por qué nadie hasta ahora ha logrado captar el movimiento de las rocas?
Según Lorenz, Racetrack Playa es "un área muy remota a la que es muy difícil llegar y que está protegida, por lo que no se puede acampar y hay muchas restricciones sobre los equipos que se puede llevar".
Además, en su opinión, "la mayoría de los movimientos deben suceder de noche, en condiciones de frío, lluvia y viento, lo que dificulta que sean captados".
Mientras los científicos siguen buscando una respuesta, las miles de personas que visitan cada año este inhóspito lugar siguen quedando cautivadas por el misterio de las rocas viajeras.

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Los Monstruos de las Profundidades.

Criaturas de extraño y hasta terrorífico aspecto habitan no solo en la superficie del planeta, sino también en las profundidades de los mares.

A continuación les presentamos una colección de las criaturas más raras que pueden encontrarse en el mundo submarino.


El Fringehead sarcástico (Neoclinus blanchardi) es un pez feroz de gran boca con comportamiento territorial agresivo. Cuando dos peces de esta especie se encuentran se pelean por su zona. Las bocas pueden abrirse hasta 30 centímetros. Habitan en el océano Pacífico frente a las costas de América del Norte y pueden llegar a medir hasta 30 centímetros de largo, viviendo en profundidades que van desde 3 hasta 73 metros.


El Pez dragón (Grammatostomias flagellibarba) es un feroz depredador a pesar de su pequeño tamaño, unos 15 centímetros de longitud. Esta especie tiene una gran cabeza con una mandíbula repleta de colmillos. Además, el pez dragón tiene una larga barba bioluminiscente que utiliza como señuelo. Este pez de aguas tropicales vive en profundidades de hasta 1.500 metros.


El tiburón anguila es un animal atípico. Se parece mucho a una anguila, alcanza una longitud de 4 metros, es de color marrón oscuro y cuenta con aletas dorsales, pélvicas y anales. Presenta volantes o flecos en las hendiduras branquiales, seis de ellos alrededor de la garganta.


El pez víbora de sloani, como otros peces abisales, utiliza órganos bioluminiscentes para cazar y atrapar presas en las profundidades. Chauliodus sloani es un pez de aguas profundas; los machos de esta especie pueden alcanzar los 35 centímetros de longitud.


El tiburón duende. Es bastante inusual en cuanto a su morfología, pues presenta una notoria prolongación a modo de morro que sobresale de su hocico, unas mandíbulas de libre desplazamiento (es decir, se mueven hacia adelante cuando abre la boca) y un color muy extraño, rosado o rojizo con el dorso gris. Este tiburón mide entre 2 y 3 metros.


La quimera de nariz larga tiene una nariz excepcionalmente larga en forma de paleta cónica con numerosas terminaciones nerviosas sensibles, que usa para encontrar a su presa. La primera aleta dorsal incluye una espina venenosa que utiliza para defenderse. Se encuentra en los mares de todo el mundo entre los 200 y 2.000 metros de profundidad. Esta especie puede llegar a tener una longitud de hasta 140 centímetros.


Calamar vampiro. Habita aguas muy profundas y mide entre 15 y 30 centímetros de largo y presenta una especie de capa de colores rojo pálido y negro. Hace uso de sus raros filamentos para capturar presas y posee una mandíbula poderosa. El calamar vampiro vive en condiciones mínimas de oxígeno a más de 1.000 metros de profundidad.


El coffinfish (Chaunax endeavour) se asemeja a un globo cubierto de pequeñas espinas y puede hacer que se vea más grande inflando su cuerpo. Puede llegar a tener una longitud de hasta 22 centímetros y vive en profundidades marinas entre 50 y 300 metros.


El pez pelícano, conocido científicamente como Eurypharynx pelecanoides, tiene un aspecto similar a las anguilas. Las mandíbulas son bastante grandes y destacan por la capacidad de consumir peces de mayor tamaño que ellos. El pez pelícano utiliza su boca como red que abre mientras nada hacia su presa y se la come, para después capturar más peces con la boca. Tiene una larga cola en forma de látigo. Esta especie puede alcanzar los dos metros de longitud y vive en profundidades que oscilan desde los 900 a los 1.800 metros.


El Anoplogaster. Su nombre hace referencia a los gigantescos colmillos que posee en relación al tamaño de su cuerpo, que le dan un aspecto terrorífico. Tienen una gran cabeza con una enorme mandíbula con dientes en forma de sierra. A pesar de su aspecto monstruoso, apenas alcanza unos 15 centímetros de largo y habita a una profundidad de unos 5.000 metros.


Pez víbora. Es uno de los más aterradores monstruos marinos. Algunos son negros y presentan sus órganos de luz (los así llamados fotóforos) en lugares estratégicos de su cuerpo, como una larga aleta dorsal que les sirve de señuelo para atrapar peces. El gran tamaño de sus ojos les permite captar la mayor cantidad de luz posible en un hábitat de oscuridad casi total. Los órganos de luz de este animal crean luces mediante un proceso químico llamado bioluminiscencia. Estos seres alcanzan tamaños de entre 30 y 60 centímetros de longitud y se encuentran a una profundidad de entre 80 y 1.500 metros.


El pez piedra (Synanceia horrida) es una especie que habita en aguas tropicales. Es el más venenoso de su familia y el contacto directo con las espinas de sus aletas, que contienen un potente veneno neurotóxico, puede ser mortal para los seres humanos. Cuando se camufla se asemeja a una roca, lo que lo hace relativamente irreconocible.


El tiburón alfombra. Tiene el cuerpo deprimido, la cabeza muy ancha y aplanada, con expansiones laterales de piel; la boca se sitúa en posición inferior. Este tiburón plano con frondosos tentáculos habita en los arrecifes y se alimenta, entre otras cosas, de peces, pulpos, calamares acechándolos oculto bajo sus efectivos camuflajes. Incluso puede devorar a otros tiburones.


El astroscopus guttatus es una especie de pez que puede llegar a medir más de 50 centímetros de largo y pesar hasta 9 kilogramos. Está muy extendida en la parte occidental del océano Atlántico. Vive en fondos arenosos, donde se esconde para atrapar a sus presas a una profundidad de 36 metros. Se alimenta de pequeños peces, calamares y cangrejos. Para protegerse de sus enemigos usa sus órganos, que producen corriente eléctrica con una tensión de hasta 0,5 voltios.


El remo gigante, también llamado el rey de los arenques, es el pez óseo más largo del mundo, alcanzando una longitud de hasta 11 metros. En su forma es parecido a una cinta, con una aleta dorsal a lo largo de toda su longitud de entre los ojos hasta la punta de su cola. Tiene una cabeza pequeña y carece de dientes. Se encuentra en los mares de todo el mundo y nada a profundidades de entre 20 y 1.000 metros.


El calamar gigante, conocido científicamente como Architeuthis, es un animal marino de inmersión profunda que alcanza dimensiones extraordinarias; recientes estimaciones sugieren un máximo de 10 metros para los machos y hasta 14 metros para las hembras. Los tentáculos, ubicados sobre la cabeza, llegan a medir entre 2,5 y 6 veces la longitud del manto o saco visceral, forman la mayor parte de la longitud corporal.


El luna (mola mola) es el pez óseo más pesado del mundo, con una media de 1.000 kilogramos de peso y con ejemplares que alcanzan más de 3 metros de longitud y superan las 2 toneladas. Es una especie cosmopolita que habita en aguas tropicales y templadas a lo largo de todo el planeta. Tiene el cuerpo aplastado lateralmente y cuando extiende sus aletas dorsales y ventrales, el pez es tan largo como alto.


Pez con manos. Aparte de su raro aspecto, tiene la peculiaridad de que es capaz de caminar en el fondo del mar. Utiliza sus aletas para desplazarse por el fondo marino, como si caminara. Mide 10 centímetros y se pasea por los fondos de las áreas cercanas a la isla de Tasmania, Australia.


Pez borrón. Además de ser una de las más extrañas criaturas marinas, el pez borrón es muy perezoso y apenas gasta energía incluso cuando come, procurando engullir todo lo que flota a su alrededor. Este pez vive en profundidades entre 900 y 1.200 metros en las costas de Tasmania.


La geoduck (Panopea generosa) es una especie de molusco marino de gran tamaño. Esta especie es nativa de la costa oeste de América del Norte. La longitud de su concha va desde 15 a más de 20 centímetros, pero su extenso sifón hace que la almeja sea mucho más larga, alcanzando un metro de longitud. En estado adulto se enfrentan a muy pocos depredadores, a excepción de los humanos. Habitan en fondos fangosos y arenosos en una profundidad de hasta 75 metros.


Venus atrapamoscas del mar. Su nombre se debe a su parecido con la planta terrestre carnívora Venus atrapamoscas. En la parte superior de su cuerpo, esta especie cuenta con tentáculos provistos de neurotoxinas paralizantes. La Venus atrapamoscas marina utiliza este mecanismo para evadir enemigos o permitirle ingerir presas más fácilmente. Se alimenta principalmente del plancton y alcanza los 30 centímetros de diámetro. Habita por debajo de los 900 metros de profundidad.


El cerdo de mar. Son animales marinos de alrededor de 15 centímetros de largo que viven a 1.000 metros de profundidad. Se alimentan de barro del océano profundo y se nutren de la materia orgánica presente allí.


El conocido científicamente como Bathynomus giganteus es un isópodo gigante y basurero de aguas profundas semejante a una gran cochinilla. Esta especie es carnívora y puede llegar a tener una longitud de un metro. Posee apéndices y antenas pareados y ojos compuestos como los de los insectos terrestres.


Los gusanos zombies (Osedax roseus) se nutren de los huesos de ballenas muertas. Esta especie se encuentra en el noroeste del Atlántico, donde es abundante. Estos gusanos, de unos 4 centímetros, sobreviven mediante la secreción de un ácido que desintegra los huesos.


El Parborlasia corrugatus es un gusano en forma de hilo no segmentado, con el cuerpo alargado y algo aplanado. Es un gusano probóscide que puede crecer hasta dos metros de longitud y vive principalmente en ambientes marinos de hasta 4.000 metros de profundidad. Es un depredador y 'limpiador' extensamente distribuido en los lechos marinos del mundo.

Chanta.cl

lunes, 1 de septiembre de 2014

Urano, el planeta más extraño e inexplorado


Urano es casi con seguridad el planeta menos apreciado de nuestro sistema solar. Cuando se reparten las invitaciones de las misiones, siempre parece ser ignorado.
Se han enviado naves espaciales a Mercurio, Marte, Venus, Saturno y Júpiter. Incluso hay una en dirección a Plutón, el planeta enano.
Urano solamente ha reunido los requisitos para el equivalente planetario de un encuentro oficial cuando el Voyager 2 pasó velozmente en su camino hacia la frontera del sistema solar en 1986.

Bicho raro
Pero Urano, de hecho, es uno de los planetas más interesantes, fascinantes y verdaderamente extraños que conocemos.
"Urano realmente se destaca", dice Leigh Fletcher, científico planetario de la Universidad de Oxford. "Es el bicho raro de la colección de los tipos planetarios que tenemos".
La sonda Voyager 2 de la Nasa sobrevoló Urano en 1986.

Con un volumen 60 veces el de la Tierra, Urano es una masa comprimida de gases tóxicos, como metano, amoníaco y sulfuro de hidrógeno, que rodea un núcleo pequeño y rocoso.
"No existe una superficie sólida en ninguno de estos planetas gigantes", dice Fletcher. "No hay límites definidos, nada en que pararse o navegar, pero existe una secuencia continua de gas a líquido y de allí a algún tipo de sólido".

Atmósfera 'interesante'
Orbitado por 26 lunas pequeñas, algunos anillos tenues y un campo magnético débil, Urano parece estar inclinado sobre un costado.
Cada planeta tiene una ligera inclinación cuando gira -lo cual provoca nuestras cuatro estaciones- pero a diferencia de cualquier otro planeta del sistema solar, Urano rota sobre un eje que apunta de manera casi directa al Sol. Algo que Fletcher describe como "realmente extraño".
"Imagina un mundo en donde el invierno equivale a 42 años terrestres y el sol no se ve ni una vez durante ese tiempo", dice.
"Existe una situación en la que la atmósfera no se calienta durante décadas y eso puede dar lugar a algunas propiedades atmosféricas realmente interesantes".
Fletcher forma parte de un equipo internacional que cree que se ha ignorado a Urano durante mucho tiempo.
Este grupo de ingenieros y científicos espaciales provenientes de Europa, Estados Unidos y algunos otros países, como Japón, está trabajando en la propuesta de una misión de US$600 millones para la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) con el objetivo de enviar una sonda espacial, dentro de los próximos 10 años, para descubrir por qué Urano es tan extraño.
La misión investigará la atmósfera, el campo magnético y captará imágenes detalladas de este mundo desconocido.
Al comparar la antigua mezcla de gases conservados en la atmósfera de Urano con la Tierra o con Júpiter, también esperan tener un mejor conocimiento de cómo eran las condiciones cuando se comenzó a formar el sistema solar.
"Considero que Urano es el eslabón perdido", dice Fletcher. "Una misión que pueda investigar la estructura interna del planeta, detectar la composición atmosférica y entender cómo evoluciona la atmósfera, nos permitiría armar el rompecabezas acerca de cómo se forman los planetas".
"Yo diría", añade, "que si no podemos entender cómo se formaron los planetas en nuestro propio sistema solar, va a ser aún más difícil hacer lo mismo con los planetas que circundan otras estrellas".

Viaje épico
Sin embargo, existe una buena razón por la que, en toda la historia de la exploración espacial, solo una misión ha visitado Urano: es extremadamente difícil.
Para empezar, el planeta está a casi 3.000 millones de kilómetros de distancia del Sol, eso es 20 veces más lejos que la Tierra. En consecuencia, cualquier nave espacial tardará hasta 15 años en llegar allí.
Debido a que la luz del sol es muy débil a esa distancia, en lugar de paneles solares, la misión tendrá que emplear una fuente de energía nuclear, que es más difícil de construir y manejar.
La ESA espera tener un plan de misión para enero de 2015.

También existe la cuestión de cómo comunicarse y recuperar los datos de una nave espacial que esté tan lejos. ¿Instalar un plato gigante en un costado o construir un enorme receptor en la Tierra? ¿O ambos?
Otro obstáculo importante es el desafío de mantener juntos los equipos de la misión, de operaciones y de ingeniería durante la década entre el lanzamiento y la llegada al planeta.
Y todo eso antes de analizar qué instrumentos van a ponerse a bordo.

Impulso mundial
A pesar de que las agencias espaciales consideran como prioridad una misión a Urano, las propuestas anteriores de la ESA y la NASA han caído en el olvido, incluido un plan de un equipo europeo en 2010 conocido como Uranus Pathfinder. ¿Por que ésta última es diferente?
"En 2010 no habíamos trabajado en todos los detalles", admite Chris Arridge del University College de Londres, uno de los líderes del equipo Urano, que habló con la BBC desde una reunión de planificación de la misión en Washington DC.
"Esta vez tenemos una comprensión muy bien desarrollada de la ciencia que queremos hacer y de los instrumentos que queremos llevar con nosotros".
Una nave tardaría 15 años en llegar a Urano.
Los científicos tienen plazo hasta enero de 2015 para presentar a la ESA una propuesta detallada de la misión.
"Se requiere una enorme cantidad de trabajo, ya que tenemos que trabajar en todo, desde qué tipo de cohete vamos a lanzar, en qué orbita vamos a entrar y qué instrumentos vamos a llevar con nosotros", dice Arridge. "Sin embargo, hay un impulso mundial cada vez mayor y una verdadera sensación de entusiasmo".
Incluso si se acepta la misión, esta no se pondrá en marcha al menos hasta el año 2020 y solo llegaría a Urano después de un viaje de más de una década, a mediados de la década de 2030.
Sin embargo, para Fletcher, seguirá siendo un sueño hecho realidad.
"Actualmente me encuentro sentado en mi oficina como un investigador treintañero", dice. "Espero poder estar sentado en mi oficina como un investigador sesentón cuando llegue la nave espacial".

"La exploración planetaria no ha concluido", añade Fletcher. "Sobre la mesa todavía hay ideas interesantes como esta".

BBC