martes, 4 de enero de 2011

Hacia una Explicación Completa del Origen de las Tierras Altas en la Cara Oculta de la Luna


Foto: NASA/GoddardLa misteriosa zona de topografía elevada en la cara oculta de la Luna ha carecido de una explicación convincente durante décadas. Pero un nuevo estudio muestra ahora que las tierras altas de la cara oculta pueden ser el resultado de las fuerzas de marea que actuaron en una etapa temprana de la historia de la Luna, cuando la corteza exterior sólida de este astro flotaba sobre un océano de roca líquida.

El equipo de investigación, dirigido por expertos de la Universidad de California en Santa Cruz, encontró que la llamativa zona lunar de topografía elevada puede ser descrita hasta cierto punto por una función matemática sorprendentemente simple. El tipo de función matemática implica que las mareas intervinieron en la formación de ese terreno.
 
Los investigadores han logrado describir un proceso para la formación de las tierras altas lunares que consiste en el calentamiento causado por las mareas en la corteza de la Luna hace alrededor de 4.400 millones de años. En esa época, no mucho después de la formación de nuestro satélite natural, la corteza se separó del manto situado bajo ella interponiéndose entre ambas capas un océano de magma. Como resultado, la atracción gravitacional de la Tierra causó en la Luna mareas que flexionaron y calentaron su corteza. En las regiones polares, donde la flexión y el calentamiento fueron mayores, la corteza lunar se volvió más delgada, mientras que en las regiones más alineadas con la Tierra la corteza pudo volverse más gruesa.

Un mapa del espesor de la corteza lunar basado en los datos gravitacionales muestra que una región especialmente gruesa de la corteza de la Luna sustenta a las tierras altas del lado oculto de la Luna. Las variaciones en el espesor de la corteza lunar son similares a los efectos observados en Europa, una luna de Júpiter.

La función matemática que describe la forma de la zona de topografía elevada de la Luna puede explicar una cuarta parte de la forma del astro. Aunque todavía quedan misterios por resolver en este tema, el nuevo estudio proporciona un marco matemático más adecuado para las posteriores investigaciones sobre la forma de la Luna.

En el estudio han intervenido Ian Garrick-Bethell y Francis Nimmo, ambos de la Universidad de California en Santa Cruz, y Mark Wieczorek, del Instituto de Física del Globo, de París.
 
Carla Gallén

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