lunes, 2 de noviembre de 2020

 


Ilustración para el artículo titulado
Foto: Robin Smith (Getty Images)

El ornitorrinco es una extraña mezcla de la naturaleza. Si ya parecía media docena de animales diferentes en uno, ahora resulta que estaba escondiendo otra característica llamativa: PUEDE BRILLAR EN LA OSCURIDAD.

No es suficiente ser un mamífero que pone huevos, tiene un pico parecido a un pato y patas palmeadas, caza mediante electrorrecepción y empuña espuelas venenosas. El ornitorrinco también se ilumina en un tono verde bajo la luz ultravioleta. Por qué no. Los detalles de este descubrimiento inesperado se publicaron a principios de mes en la revista científica Mammalia.

El ornitorrinco se une así a un club muy exclusivo, ya que es uno de los únicos tres mamíferos biofluorescentes conocidos, siendo los otros dos las zarigüeyas y las ardillas voladoras. Dicho esto, el ornitorrinco es el único monotrema conocido, o mamífero que pone huevos, capaz de realizar este truco (los únicos otros monotremas existentes son cuatro especies de equidna). Por supuesto, la biofluorescencia se observa en muchos otros organismos, como hongos, peces, fitoplancton, reptiles, anfibios y al menos una especie de tardígrado

El mismo equipo involucrado en el nuevo estudio, dirigido por la bióloga Paula Spaeth Anich del Northland College, fue el que descubrió la biofluorescencia en las ardillas voladoras el año pasado. El descubrimiento ocurrió por accidente durante los reconocimientos nocturnos de líquenes. Sus observaciones de campo se confirmaron más tarde con especímenes de ardillas voladoras conservados en un museo.


Con esto en mente, los científicos decidieron probar suerte con otro mamífero crepuscular nocturno. Los ornitorrincos, como la ardilla voladora (y las zarigüeyas también), están activos durante las oscuras horas del amanecer, el anochecer y durante la noche. Para el nuevo estudio, el equipo analizó tres especímenes de ornitorrincos del museo (dos machos y una hembra) procedentes del Museo Field de Historia Natural de Chicago y el Museo Estatal de la Universidad de Nebraska (la Lista Roja de la UICN describe al ornitorrinco como una especie casi amenazada, y con una tendencia poblacional en declive).

El pelaje del ornitorrinco parece marrón a la luz visible, pero como muestra la nueva investigación, su pelaje se ilumina en verde o cian bajo la luz ultravioleta. Esto quiere decir que la piel del ornitorrinco absorbe longitudes de onda UV entre 200 y 400 nanómetros y luego emite luz visible entre 500 y 600 nanómetros, un proceso óptico que produce fluorescencia.

Como señala el artículo, tanto los machos como las hembras parecen exhibir este rasgo, aunque los autores aconsejan un poco de precaución, dado el escaso tamaño de la muestra. Pero los investigadores están “seguros de que la fluorescencia que observamos no es propiedad de las muestras de museo en general”.

La bioluminiscencia del ornitorrinco es probablemente una adaptación a condiciones de poca luz. Su pelaje brillante podría ser una forma de que las especies se vean e interactúen entre sí por la noche, cuando “la absorbancia y la fluorescencia de los rayos ultravioleta pueden ser particularmente importantes para los mamíferos”, escriben los investigadores.

El hallazgo también es interesante desde una perspectiva evolutiva. Los monotremas, marsupiales y mamíferos placentarios (euterios) se separaron de un ancestro común hace unos 150 millones de años, cuando el Triásico estaba llegando a su fin. Eso, queridos lectores, es hace muchísimo tiempo, ya que los descendientes de este divorcio evolutivo tuvieron que abrirse camino a través de los subsiguientes periodos Jurásico y Cretácico, sin mencionar la extinción masiva que acabó con todos los dinosaurios no aviares. Eso es mucho tiempo y posiblemente mucha evolución.

En un comunicado de prensa, Anich dijo que “era intrigante ver que los animales que eran parientes tan lejanos también tenían pelaje biofluorescente”. Los autores cierran su artículo con una pregunta relacionada: “¿Es la biofluorescencia un rasgo ancestral de los mamíferos?”

Difícil de saber. Si estos tres grupos de mamíferos muy dispares mantuvieron este rasgo después de 150 millones de años, significa que los genes responsables del pelaje biofluorescente están altamente conservados, en el lenguaje de los biólogos. No es imposible, pero otra explicación razonable es que estas tres especies —la zarigüeya, la ardilla voladora y el ornitorrinco— adquirieran su pelaje brillante de forma independiente como consecuencia de la evolución convergente. En la naturaleza, una buena idea es una buena idea, razón por la cual pueden aparecer rasgos comunes en especies no relacionadas.

Este último descubrimiento también podría significar que la bioluminiscencia en mamíferos no es tan rara como pensamos. Y, de hecho, es hacia donde se dirige el equipo, en su búsqueda para encontrar más mamíferos capaces de brillar en la oscuridad.


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