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martes, 14 de mayo de 2024

Venus albergó océanos como la Tierra. ¿Por qué se quedó sin agua?

 No existe forma de que Venus, el segundo planeta más cercano al Sol, retenga agua líquida en su superficie. Sin embargo, en algún momento de la historia del sistema solar, este mundo pudo haber albergado tantos océanos como la Tierra. La ciencia ha encontrado evidencia al respecto. La velocidad a la que se evaporaron esos mares extraterrestres y el mecanismo que lo detonó son incógnitas recurrentes en el campo de la astrobiología. Una nueva y atractiva respuesta a dicho planteamiento surge a través de un artículo publicado en Nature, en donde se sugiere que el agua venusina probablemente desapareció debido a un fenómeno químico que ya se ha observado en Marte.

Los instrumentos de observación han revelado que Venus“transpira” vapor de agua y lo expulsa constantemente al espacio exterior. Gracias al deuterio, una especie vestigio de hidrógeno prehistórico, los científicos calculan que el planeta tuvo una cantidad similar de agua que la Tierra. Sin embargo, por circunstancias que no están completamente claras, en Venus se detonó un efecto invernadero que elevó su temperatura a más de 400 grados Celsius. Los mares originales deberían estar presentes en sus nubes, pero en su lugar, una parte fundamental de ellos ha sido expulsado durante miles de millones de años, dejando la superficie completamente seca.

El culpable de este fenómeno probablemente sea una extraña interacción de una molécula en la atmósfera venusina, conformada por hidrógeno, carbono y un ion de oxígeno (HCO+). M.S. Chaffin, autora de reporte, afirma que el proceso denominado recombinación disociativa de HCO+ provocó que el agua del planeta desapareciera dos veces más rápido de lo estimado.


Los planetas se forman a partir de un disco de materia cósmica que gira alrededor de una estrella.
El Telescopio Espacial James Webb confirmó que el hielo de las regiones externas de un disco protoplanetario se dirige hacia el centro y, en su camino, se transforma en vapor de agua.

El robo de hidrógeno en Venus

Para comprender la propuesta del equipo de M.S Chaffin, sigue la siguiente ruta de compuestos químicos vinculados al líquido. Cuando el agua (H2O) se evapora debido al aumento de la temperatura del entorno, las moléculas pueden ascender para combinarse con el dióxido de carbono de la atmósfera (CO2), formando la cadena HCO+. La recombinación, en la que interactúan electrones y iones, esencialmente separa el hidrógeno del vapor de agua y lo empuja fuera del planeta.

Sin los átomos (H), el oxigeno sobrante se vuelve parte de los gases del efecto invernadero de Venus. Mientras tanto, hidrógeno aislado, al perder ese peso extra, se vuelve más veloz, se calienta y escapa al espacio. La recombinación disociativa es una sólida explicación para la aridez del planeta.

“El HCO+ se produce constantemente en la atmósfera, pero los iones individuales no sobreviven por mucho tiempo. Los electrones en la atmósfera encuentran estos iones y se recombinan para dividirlos en dos. En el proceso, los átomos de hidrógeno se alejan e incluso pueden escapar por completo al espacio, robándole a Venus uno de los dos componentes del agua”, señala la Universidad Boulder de Colorado.

La nueva historia del agua de Venus

De acuerdo con la hipótesis del HCO+, Venus tiene una nueva historia de su agua. Si la pérdida de sus océanos ocurrió dos veces más rápido, entonces el planeta se secó en 600 millones de años. La datación alternativa tiene otras implicaciones más prometedoras, pues la historia de la evolución hídrica venusina podría tomar el siguiente enfoque: los océanos estuvieron presentes durante un período más amplio, entre 2,000 y 3,000 millones de años aproximadamente.

Las probabilidades de que Venus sea un planeta con condiciones aptas para la vida aumentarían, opinan científicos. El escenario seduce a los astrobiólogos debido a que el planeta comparte proporciones similares a las de la Tierra. La comunidad científica constantemente los considera “gemelos”. Comprender la desaparición del agua en Venus podría ser crucial para determinar los límites en los que un cuerpo deja de ser habitable en el universo.

Aunque prometedora, la idea de la recombinación disociativa del ion HCO+ se enfrenta a un enorme obstáculo. Hasta ahora, ninguna herramienta de observación ha detectado este ion en la atmósfera de Venus, aunque sí se ha encontrado en la atmósfera de Marte. Lo que le arrebató el agua al planeta rojopodría haber tenido un efecto similar en su vecino. Ambas probabilidades actualmente se encuentran en investigación.

Identificar el HCO+ debe convertirse en una prioridad, afirman los expertos. Las misiones anteriores a Venus no sabían qué buscar, y las próximas, programadas para más allá de 2030, no cuentan con el equipo necesario para rastrearlo.

lunes, 14 de febrero de 2022

Captan por primera vez la superficie de Venus en luz visible

 La sonda solar Parker de la NASA captó las primeras imágenes de luz visible de la superficie de Venus, por lo general oculta debido a las densas nubes que la cubren.

Las fotografías fueron captadas casi por coincidencia en un par de sobrevuelos realizados en julio de 2020 y febrero de 2021. Tras su análisis, fueron publicadas en un artículo para la revista Geophysical Research Letters, donde se cuentan más detalles sobre las características geológicas del planeta.

La sonda solar parker de la NASA capta las primeras imágenes de luz visible de la superficie de Venus, generalmente oculta por densas nubes.

Los expertos detallaron que las tomas, que muestran regiones continentales, llanuras y mesetas, se obtuvieron mediante el instrumento Wide-Field Imager for Solar Probe (WISPR, por sus siglas en inglés), que fue diseñado para observar características de la atmósfera y el viento solar. Sin embargo, los especialistas consideraron que este podía ser utilizado para obtener imágenes de las nubes que ocultan la superficie del lado oscuro de Venus.

Pero en vez de solo obtener fotografías de espesas nubes, los expertos terminaron con las primeras imágenes de luz visible de la superficie de Venus. “Es emocionante poder ver algo que nunca ha sido visto; incluso en su lado nocturno la superficie de Venus es tan caliente que brilla de forma tenue en longitudes de onda muy rojas”, dijo Brian Wood, especialista del Laboratorio de Investigación Naval en Washington, D.C.

Las imágenes, mostradas en un video editado por la NASA, dan a conocer la superficie de Venus en tonalidades blanco y negro. Las zonas más blancas son las más calientes, mientras que las más oscuras están más frías.

Por su parte, Giada Arney, especialista del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, destacó que estas tomas ofrecen un nuevo vistazo a las características del planeta.

“Me parece que son muy emocionantes porque proporcionan una nueva ventana de estudio hacia la atmósfera baja y la superficie de Venus, donde existen condiciones extremas”, destacó la experta.

Las fotografías de la superficie de Venus fueron comparadas con mapas previos creados con instrumentos topográficos. El cotejo muestra cómo la temperatura cambia en función de la altitud, haciendo que las zonas más altas sean más frías que las zonas más bajas.

lunes, 10 de enero de 2022

Formas de vida extraterrestre podrían esconderse detrás de las nubes de Venus

 Venus es considerado un planeta infernal, árido y rocoso, dominado por volcanes y nubes tóxicas. Todo esto debido a su cercanía con el Sol. Pero, no debemos olvidar que es el planeta más cercano a la Tierra, tanto en distancia como en tamaño. Por lo cual no resultaría imposible creer que, bajo esa densa capa de dióxido de carbono, pueda hallarse vida.

Al menos, esto es lo que sugiere el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. En el cual un equipo de científicos asegura haber encontrado que las nubes del planeta Venus podrían albergar vida extraterrestre nunca antes vista.

El origen del mito de la vida en Venus

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Vía Pixabay

Anteriormente ya se había hecho un estudio sobre los gases de las nubes de Venus y su capacidad de albergar vida. Este estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, explicaba que el gas fosfina en la atmósfera de Venus era producido por microorganismos que no necesitaban oxígeno para sobrevivir. 

Un hallazgo que fue rechazado por muchos químicos, quienes aseguraban que la fosfina es dióxido de azufre. Por tanto, podía ser generada por la reacción química de los volcanes activos en Venus, sin la necesidad de contar con vida extraterrestre o agentes químicos en las nubes.

Ante tal controversia, el equipo de esta nueva investigación optó por estudiar las reacciones químicas de la fosfina dentro de las nubes de Venus, en lugar del compuesto en sí mismo. Obteniendo con ello una respuesta inesperada: Las nubes de Venus parecen tener más vapor de agua y dióxido de azufre de lo esperado. 

Las nubes de Venus no son tan tóxicas como parecen

Los científicos encontraron que las nubes del planeta Venus, de aproximadamente 12 millas de espesor, no están completamente compuestas de ácido sulfúrico. Algo que se creía anteriormente y que imposibilita la vida en el planeta. En su lugar, están formadas por una mezcla entre ácido sulfúrico y sal de amonio parcialmente neutralizada. 

Esto sugiere que el compuesto que neutraliza el ácido en las nubes es el amoníaco. El cual parece ser creado de forma biológica por las propias nubes y segregado por toda la atmósfera de Venus. Como resultado las nubes adoptan la composición de un “ambiente terrestre extremo”, según el astrobiólogo Janusz Petkowski.

El amoníaco no debería estar en Venus. Tiene hidrógeno unido a él, y hay muy poco hidrógeno alrededor. Cualquier gas que no pertenezca al contexto de su entorno es automáticamente sospechoso de haber sido producido por la vida”.

 Sara Seager, científica planetaria del MIT  

Entonces… ¿Existe vida extraterrestre en nuestro planeta vecino?

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Vía Pixabay

Aunque los hallazgos en las nubes de Venus parecen indicar que es posible, hay un camino largo e incierto por delante antes de que se pueda afirmar que haya vida en Venus. Lo que el modelo del equipo indicó era la existencia de un compuesto, el amoníaco, de origen desconocido. El cual podría ser creado por microorganismos, como podría no serlo.

Hasta ahora, ninguna vida que conozcamos podría sobrevivir en las gotitas de Venus. Pero el punto es que tal vez haya algo de vida allí y esté modificando su entorno para que sea habitable”.

 Sara Seager

Si estos microorganismos existieran y produjeran amoníaco, deberían haber liberado en algún punto oxígeno como subproducto. Algo que no parece haber ocurrido, ya que la cantidad de oxígeno en la atmósfera de Venus sigue siendo menor a un 1%.  

En este sentido, los científicos esperan que la investigación contribuya, al menos, a aumentar el interés de las empresas espaciales por Venus. Concretamente el de VERITAS, la NASA, y ESA, quienes tras décadas de misiones fallidas hacia Venus, abandonaron la exploración del planeta. Obstaculizando con ello la llegada de nueva información para el desarrollo de estudios científicos, y la comprobación de si existe vida en las nubes de Venus.

Referencias:

Production of ammonia makes Venusian clouds habitable and explains observed cloud-level chemical anomalies https://doi.org/10.1073/pnas.2110889118

Life on Venus Could Be Hiding in Its Weird Clouds https://gizmodo.com/life-on-venus-could-be-hiding-in-its-weird-clouds-1848278148 

Phosphine gas in the cloud decks of Venus https://doi.org/10.1038/s41550-020-1174-4

lunes, 18 de octubre de 2021

Venus siempre ha sido un infierno

 Es irónico que, al mismo tiempo que descubrimos rastros de grandes lagos en Marte, nuestro otro vecino Venus nos traiga datos diametralmente opuestos. Sabemos que hoy su superficie es parecido a la definición que podríamos tener de un infierno, pero ahora hay nuevos indicios de que su pasado no era para nada diferente.

La posición orbital de Venus hacía despertar algunas sospechas. Quizás, hace  miles de millones de años y con un Sol más joven y frío, Venus podría haber sido un planeta habitable. Al fin y al cabo está muy cerca de la Tierra, planeta que reúne las condiciones para albergar vida.

Condensar el vapor de agua, el punto límite que distingue la Tierra de Venus

Pero desde ScienceAlert reflejan las conclusiones de nuevos estudios que incluyen modelos climáticos del planeta en sus primeros años, con su superficie completamente fundida. Para que cualquier rastro de vapor de agua que pudiera haber existido se convirtiera en líquida habría hecho falta que Venus se hubiera enfriado durante varios miles de años, con nubes capaces de haber bloqueado la luz solar.

Eso habría sido imposible, ya que las nubes que habrían hecho falta para provocar ese enfriamiento sólo podrían haberse formado en la mitad del planeta opuesta al Sol. Además, las mismas nubes habrían empeorado el efecto invernadero que atrapa el calor de la superficie.

En otras palabras: Venus siempre ha sido un sitio extremadamente caliente en el que la vida es imposible. Al menos, la vida que conocemos nosotros. Es más, si el Sol hubiese emitido más radiación, la Tierra podría haber terminado igual que Venus con agua que sólo podría haber existido en forma de vapor.

miércoles, 29 de julio de 2020

Los volcanes de Venus siguen activos

Venus no es el planeta más cercano al Sol (esta posición la ocupa Mercurio), pero sí que es el más caliente. Su atmósfera, extremadamente densa y repleta de dióxido de carbono, provoca tal efecto invernadero que atrapa gran cantidad de calor, lo que se traduce en un fuerte aumento de la temperatura en todo el planeta.
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existencia de una actividad geológica interior que salpica a la superficie structuras con forma de anillo llamadas ‘coronas’,
Los científicos saben desde hace tiempo que Venus tiene una superficie más joven que los planetas como Marte y Mercurio, cuyo interior es más frío, y también tienen pruebas de la
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formadas cuando los penachos de material candente se elevan hacia el exterior de la corteza, un proceso similar a la forma que adoptan las plumas mantélicas formadas en las islas volcánicas de Hawai.
¿Y si... volviéramos a Venus?
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EL REGRESO A VENUS Y LO QUE SIGNIFICA PARA LA TIERRA

La comunidad científica pensaba que muchas de esas estructuras geológicas eran vestigios de actividades pretéritas. Ahora, un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Maryland y el Instituto de Geofísica de ETH Zurich, en Suiza, ha publicado un estudio en la revista Nature Geoscience en el que se afirma que algunas de esas estructuras geológicas son más recientes de lo que pensaba. De hecho, todavía siguen activas. La investigación proporciona la primera prueba científica de que de que las coronas en Venus siguen evolucionando, lo que indica que el interior del planeta está en plena ebullición, aunque la corteza no parezca dar muestras de ello.
Vista del planeta Venus

Vista del planeta Venus

Foto: NASA 
“Las coronas son estructuras geológicas con una gran concentración de fallas, formaciones volcánicas y flujos de lava. Son, por tanto importantes centros de actividad geológica", explica Laurent Montési, profesor de la Universidad de Maryland y autor principal del estudio, a National Geographic España. El equipo de investigación liderado este geólogo pudo demostrar que en la actualidad existe un buen número de coronas que muestra signos reveladores de estar sobre un penacho de manto activo, esto es, una zona mantélica de alta temperatura que asciende hacia superficie, lo que probaría la existencia de una actividad geológica muy reciente”, apunta el científico.
Para llegar a esa conclusión, los investigadores utilizaron modelos numéricos para medir la actividad termomecánica bajo la superficie de Venus. Luego, sobre estos datos elaboraron un mapa en alta resolución que simula la formación de coronas en la corteza planetaria. En total, contabilizaron hasta 37 estructuras activas que se desconocían hasta la fecha.
"Esta es la primera vez que podemos señalar zonas específicas y decir: ‘este no es un volcán antiguo. Puede que esté activo, pero no muerto- afirma Montési, quien advierte que el estudio cambia significativamente la visión del planeta se tenía hasta la fecha.

Un planeta sin tectónica de placas

“Debido a su tamaño, uno nunca esperaría que Venus se hubiese enfriado hasta el punto de que imposibilitar cualquier tipo de actividad geológica -explica el científico-. Las dimensiones del planeta y la composición general de sus materiales lo convierten en un posible gemelo de la Tierra, por lo que los científicos estamos muy interesados en descubrir por qué este planeta es geológicamente tan distinto al nuestro. Por ejemplo, no hay pruebas de que exista tectónica de placas, pero sabemos que se produjo un evento geológico bastante dramático hace aproximadamente 500 millones de años en el que se renovó la mayor parte de la superficie” apunta Montesi. Este hecho, explica el experto, debería haber enfriado el interior del planeta de manera significativa, además de reducir drásticamente su actividad geológica.
Lejos de apagarse, la actividad geológica sigue viva, pero no se evidencia en forma de coladas de lava que emergen hacia la superficie, sino a través de esas coronas que tapizan la corteza del planeta. “Es posible que la litosfera se haya vuelto demasiado gruesa para que la actividad interior no pueda manifestarse en la superficie. Lo que hemos demostrado es que incluso en ese modo de actividad reducida hay muchos lugares donde las corrientes de convección en las capas más profundas son capaces de generar actividad en la superficie en forma de corona”.

Anillo de Fuego de Venus

Los datos del análisis ayudaron a Montési y sus compañeros de investigación a identificar características que están presentes solamente en aquellas coronas que han estado activas recientemente, desvelando con ello las distintas etapas del desarrollo geológico del planeta. El estudio proporciona la primera prueba no solo de que las coronas están activas, sino que todavía están evolucionando, lo que indica que el interior del planeta todavía sigue vivo geológicamente hablando.
A partir de toda esa información, los científicos elaboraron un mapa en 3D de la actividad geológica del planeta, distinguiendo aquellas coronas activas de las aquellas que no presentaban pruebas de actividad.
“Es significativo que la mayoría de estos puntos activos formen una especie de anillo en todo el planeta en el hemisferio sur del planeta, lo que llamamos un "Anillo de Fuego de Venus".-aclara Montési-. Esto es importante a la hora de mapear el patrón general de convección en el planeta, lo que puede ayudarnos a comprender por qué Venus no ha adoptado la tectónica de placas”.
Los resultados de este estudio y otros posteriores ayudarán a la comunidad científica a identificar las zonas en las futuras misiones, como la EnVision, de la ESA, prevista para 2032, deberán colocar los instrumentos geológicos que sirvan para escudriñar el interior del planeta.

miércoles, 15 de enero de 2020

Venus no solo hay volcanes sino que también están activos

Las imágenes de radar de la nave espacial Magallanes de la NASA a principios de la década de 1990 revelaron que Venus era un mundo de volcanes. Sin embargo, hasta hace poco, las edades de las erupciones de lava y los volcanes en Venus no se conocían bien.
Ahora, investigadores del USRA (Universities Space Research Association) en el Instituto Lunar y Planetario (LPI) constatan que estos volcanes están activos en la actualidad o, al menos, lo han estado hace muy poco.

Vulcanismo

Para saber que lo que estaban viendo eran restos de flujo de lava que había estado activa hacía poco, en el estudio se recreó la atmósfera cáustica de Venus en el laboratorio para investigar cómo reaccionan y cambian los minerales venusianos observados con el tiempo.
Estos datos se compararon con los recogidos, en la década de 2000, por el orbitador Venus Express de la Agencia Espacial Europea (ESA), que arrojó nueva luz sobre el vulcanismo en Venus al medir la cantidad de luz infrarroja emitida desde una parte de la superficie de Venus, durante su noche.
Según explica Justin Filiberto, responsable principal del hallazgo:
Si Venus está realmente activo hoy, sería un gran lugar para visitar para comprender mejor los interiores de los planetas. Por ejemplo, podríamos estudiar cómo se enfrían los planetas y por qué la Tierra y Venus tienen volcanismo activo, pero Marte no. Las misiones futuras deberían poder ver estos flujos y cambios en la superficie y proporcionar evidencia concreta de su actividad.
Venus es el segundo planeta del sistema solar en orden de distancia desde el Sol, el sexto en cuanto a tamaño, ordenados de mayor a menor. Al igual que Mercurio, carece de satélites naturales.

jueves, 29 de agosto de 2019

Por qué debemos volver a Venu

Muy cerca de nosotros, cosmológicamente hablando, hay un planeta que es casi idéntico a la Tierra. Tiene aproximadamente su mismo tamaño, está hecho más o menos de la misma materia y se ha formado alrededor de la misma estrella. 
Para un astrónomo alienígena que se encontrara a años luz de distancia y observara el sistema solar a través de un telescopio, sería prácticamente imposible distinguir Venus de nuestro planeta. Sin embargo, cuando se conocen las condiciones de la superficie de Venus –temperatura de un horno y atmósfera saturada de dióxido de carbono con nubes de ácido sulfúrico–, queda claro que Venus no se parece en nada a la Tierra.
¿Cómo es posible que dos planetas tan similares en cuanto a posición, formación y composición puedan acabar siendo tan diferentes? Es una pregunta que preocupa a un número cada vez mayor de miembros de la comunidad de ciencias planetarias, y da pie a que se propongan numerosas iniciativas dirigidas a explorar Venus. Si la comunidad científica logra comprender por qué Venus evolucionó como lo hizo, sabremos con más certeza si la existencia de un planeta semejante a la Tierra es la regla o la excepción.
Soy científico planetario, y me fascina estudiar cómo surgieron otros mundos. Me interesa Venus en particular, porque da una idea de un mundo que, en otro tiempo, tal vez no fuera tan diferente del nuestro.
La superficie de Venus en imágenes panorámicas reprocesadas tomadas desde el módulo de aterrizaje de la sonda soviética Venera 13. Don P. Mitchell, CC BY-SA

¿Fue Venus un planeta azul en otro tiempo?

La opinión científica actual sostiene que, en algún momento del pasado, Venus tenía mucha más agua de lo que su atmósfera seca sugiere hoy, puede que incluso océanos. Pero a medida que el Sol fue calentándose y volviéndose cada vez más brillante (por efecto natural del envejecimiento), las temperaturas de la superficie de Venus se elevaron y acabaron evaporando los océanos y los mares. 
La creciente acumulación de vapor de agua en la atmósfera creó en el planeta unas condiciones de efecto invernadero descontrolado del que Venus no logró recuperarse. No se sabe si alguna vez hubo en Venus una tectónica de placas similar a la terrestre (donde la capa exterior del planeta está partida en grandes trozos móviles). El agua es fundamental para que la tectónica de placas funcione, y un efecto invernadero descontrolado detendría, en la práctica, ese proceso, si es que tuvo lugar allí.
Pero el fin de la tectónica de placas no habría significado el fin de la actividad geológica: el considerable calor interno del planeta siguió produciendo magma, que se derramó en forma de flujos voluminosos de lava y reconfiguró la mayor parte de su superficie. De hecho, la edad media de la superficie de Venus es de unos 700 millones de años, una edad provecta, sin duda, pero muy joven si la comparamos con las superficies de Marte, Mercurio o la Luna, que tienen varios miles de millones de años.
Impresión de un artista sobre el aspecto de un planeta Venus que en otro tiempo hubiera tenido agua en abundancia.Daein Ballard, CC BY-SA

La exploración del segundo planeta

La visión de Venus como un mundo húmedo es solo una hipótesis: la comunidad científica planetaria no sabe qué hizo que Venus fuera tan diferente de la Tierra, ni tampoco si los dos planetas se generaron realmente con las mismas condiciones. Los seres humanos sabemos menos acerca de Venus que acerca de los otros planetas del sistema solar interior, en gran medida porque Venus plantea varios obstáculos singulares que dificultan su exploración.
Por ejemplo, es necesario explorarlo mediante radar para traspasar las nubes opacas de ácido sulfúrico y ver la superficie. La dificultad es mucho mayor que con las superficies de la Luna o Mercurio, que se pueden observar con facilidad. Además, la alta temperatura de la superficie –470℃– hace que la electrónica convencional solo aguante unas pocas horas. Una situación muy distinta de Marte, donde los rovers pueden operar durante más de diez años. Así pues, debido en parte al calor, a la acidez y a la opacidad de la superficie, Venus no ha disfrutado de un programa sostenido de exploración en los dos últimos decenios.
La longitud de onda visible no es capaz de penetrar la gruesa capa de nubes que cubre Venus. En su lugar se necesita el radar para ver la superficie desde el espacio. Este es un mosaico global de imágenes de radar del planeta, compilado con datos enviados por la misión Magallanes. SSV/MIPL/MAGELLAN TEAM/NASA
No obstante, en el siglo XXI se han enviado dos misiones a Venus: el satélite Venus Express, de la Agencia Espacial Europea, que operó entre 2006 y 2014, y la sonda Akatsuki, de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, que actualmente está en órbita.
Los seres humanos no siempre han mostrado tan poco interés por Venus. En otro tiempo fue el favorito de la exploración planetaria: entre 1960 y 1980, se enviaron unas 35 misiones al segundo planeta. La misión Mariner 2 fue la primera sonda espacial que llevó a cabo con éxito un encuentro planetario, al sobrevolar Venus en 1962. Las primeras imágenes tomadas desde su superficie enviadas por el módulo de la sonda soviética Venera 9 tras aterrizar en Venus en 1975. Y el módulo de aterrizaje de la Venera 13 fue el primer vehículo espacial que envió sonidos desde su superficie. Pero la última misión que lanzó la NASA a Venus fue la sonda Magallanes, en 1989. Esta sonda tomó imágenes con radar de prácticamente toda la superficie antes de su desaparición prevista en la atmósfera del planeta en 1994. 
La misión Magallanes se lanzó desde la bodega del transbordador Atlantis el 4 de mayo de 1982. En la parte superior de la imagen se ve la antena de alta ganancia de la sonda. NASA

¿Volver a Venus?

En los últimos años se han propuesto varias misiones de la NASA a Venus. La misión planetaria más reciente que ha elegido la NASA es una nave de propulsión nuclear llamada Dragonfly con destino a la luna Titán, en Saturno, pero también se ha seleccionado una propuesta encaminada a medir la composición de la superficie de Venus, que recibirá apoyo para seguir desarrollando su tecnología.
Otras misiones en fase de estudio son un proyecto de la Agencia Espacial Europea que tiene por objeto cartografiar la superficie de Venus en alta resolución y un plan de Rusia que se propone reforzar el legado que dejócomo único país que ha logrado colocar un módulo de aterrizaje en la superficie de Venus.
Unos 30 años después de que la NASA pusiera rumbo a nuestro infernal vecino, el futuro de la exploración de Venus parece prometedor. Pero enviando solo una misión –un orbitador con radar o incluso un módulo de aterrizaje de larga duración– no se resolverán todos los misterios pendientes. 
Se necesita más bien un programa sostenido de exploración para elevar nuestro conocimiento de Venus al nivel del conocimiento que tenemos de Marte o la Luna. Para lograrlo será necesario invertir tiempo y dinero, pero, en mi opinión, merece la pena. Si conseguimos averiguar por qué y en qué momento Venus llegó a ser el planeta que es hoy, entenderemos mejor cómo puede evolucionar un mundo del tamaño de la Tierra cuando está situado cerca de su estrella. Y, bajo un Sol cada vez más brillante, Venus puede incluso ayudarnos a entender cuál será el destino de la Tierra misma.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Venus pudo haber sido habitable en un pasado distante

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Venus en la actualidad
Observaciones sugieren que Venus pudo tener océanos de agua y una superficie habitable a lo largo de 2.000 millones de años de su historia primitiva, de acuerdo a un modelo del clima del planeta realizado por científicos del Instituto Goddard de la NASA para Estudios Espaciales (GISS – Goddard Institute for Space Studies) en Nueva York.
Actualmente Venus es un infierno, con una aplastante atmósfera de dióxido de carbono 90 veces más gruesa que la atmósfera terrestre. Prácticamente no hay vapor de agua y las temperaturas alcanzan los 462 grados Celsius en su superficie.
Por mucho tiempo los científicos han pensado que Venus se formó con los mismos materiales que la Tierra, pero la evolución de ambos planetas fue distinta. Mediciones realizadas por la misión Pioneer de la NASA en la década de los ochenta sugirieron que Venus pudo tener un océano. Sin embargo, Venus está más cerca del Sol que la Tierra y recibe mayor radiación. Como resultado, el antiguo océano del planeta se evaporó y las moléculas de vapor de agua fueron descompuestas por radiación ultravioleta y el hidrógeno se escapó al espacio. Sin agua en la superficie, el dióxido de carbono se acumuló en la atmósfera, provocando un efecto invernadero descontrolado que creó las condiciones actuales.
Estudios previos han demostrado que la velocidad de rotación de un planeta afecta su habitabilidad. Un día en Venus equivale a 117 días terrestres. Hasta hace poco, se pensaba que la lenta rotación de Venus era consecuencia, en parte, de la gruesa atmósfera que actualmente posee el planeta. Sin embargo, nuevos estudios han demostrado que una atmósfera más delgada, como la de la Tierra, pueden producir el mismo resultado. Esto significa que en el pasado Venus pudo tener una atmósfera similar a la de la Tierra con una velocidad de rotación lenta.
Otro factor que impacta el clima de Venus es la topografía. El equipo de GISS propuso que en el pasado Venus tenía más tierra seca que nuestro planeta, especialmente en los trópicos. Esto limita la cantidad de agua que se evapora de los océanos y, como consecuencia, el efecto invernadero provocado por vapor de agua. Este tipo de superficie parece el ideal de un planeta habitable; al parecer hubo suficiente agua para sustentar la vida en forma abundante, con suficiente tierra para reducir la sensibilidad del planeta a los cambios provocados por la luz solar.
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Concepción artística de Venus con un clima habitable y océanos. Crédito: NASA
El modelo fue formado a partir de información topográfica proporcionada por las mediciones de radar de la misión Magallanes en la década de los noventa, para crear condiciones simuladas de un hipotético Venus antiguo con una atmósfera similar a la de nuestro planeta, con la duración actual de un día venusino y añadiendo el océano seco que habría sido descubierto de acuerdo a los datos de la sonda Pioneer. En el modelo, las tierras bajas fueron cubiertas con agua, dejando las tierras altas expuestas como continentes venusinos. El modelo también incluyó los efectos de un Sol antiguo 30% más tenue que el actual. Incluso así, Venus aún recibía 40% más luz solar que la Tierra en la actualidad.
Fuente: http://www.nasa.gov/feature/goddardTexto traducido y editado por el staff de El Universo Hoy