miércoles, 24 de junio de 2020

Nuevas pistas sobre la evolución de los huevos

Los amniotas, el clado de vertebrados al que pertenecen reptiles, aves y mamiferos, se caracterizan porque sus embriones se desarrollan bajo la protección de 4 membranas: el corión, el alantoides, el saco vitelino y el amnios,o saco amniótico. Esta última, el amnios, proporciona un ambiente acuoso al embrión y lo conecta con el saco vitelino -el cual lo provee de nutrientes- a la vez que lo protege del exterior evitando que el embrión se seque.

Dentro del mismo clado de los amniotas podemos encontrar que algunos de sus representantes como los lagartos o las tortugas, ponen huevos con cáscara blanda. Mientras otros como las aves, ponen huevos con cáscaras duras y altamente calcificadas. La evolución de los huevos calcificados, que ofrecen una mayor protección contra el estrés ambiental, representa un hito en la historia de los amniotas, ya que probablemente contribuyó al un mayor éxito reproductivo y, por lo tanto, a la propagación y diversificación de este clado. Si bien el registro fósil es rico en este tipo de huevos, el hallazgo de huevos de cáscara blanda bien conservados constituyen una extraña rareza, lo que has el momento había dificultado en gran medida el estudio de como se produjo esta transición.

No obstante, ahora dos nuevos estudios publicados esta semana en la revista Nature, podría ayudar a comprender un poco mejor el proceso. El primero de ellos, titulado The first dinosaur egg was soft ,como bien su nombre indica, sugiere que los primeros dinosaurios podrían haber puesto huevos con cáscara blanda, un hallazgo que contradice la opinión predominante de que los dinosaurios pusieron huevos con cáscara dura.

Así Mark Norell , paleontógo del Museo Americano de Historia Natural y sus colegas al estudiar los huevos fósiles que contenían sendos embriones de dos especies de dinosaurios, Protoceratops y Mussaurus, descubrieron que estos disponían de una cáscara blanda. Los autores sugieren que los huevos calcificados de cáscara dura evolucionaron independientemente al menos tres veces en los dinosaurios, y probablemente se desarrollaron a partir de varios tipos de huevos ancestrales como los estudiados. " Estos huevos probablemente fueran enterrados en suelo húmedo o arena y luego se incubaran con el calor de la materia vegetal en descomposición, como ocurre con algunos reptiles en la actualidad" explican los autores.

El segundo, titulado A giant soft-shelled egg from the Late Cretaceous of Antarcticadescribe un huevo grande y de cáscara blanda hallado en la Antártida y que además representa el primer huevo fósil encontrado en el continente. En este, la también paleontóloga Julia Clarke y sus colegas de la Universidad de Texas describen un huevo de cáscara blanda casi del tamaño de una pelota de fútbol hallado en la Antártida y que data de aproximadamente 66 millones de años de antigüedad. Se trata de uno los huevos más grandes jamás descritos, superado únicamente en tamaño por los del extinto pájaro elefante de Madagascar.

Las dimensiones y la cáscara delgada del huevo, que carece de una capa externa calcificada, insinúan un estilo de vida ovovivíparo, es decir, en el que el embrión se desarrolla en un huevo "vestigial" dentro de la madre que eclosiona inmediatamente después de su puesta. El huevo se atribuye a un nuevo taxón que los científicos han bautizado como Antarcticoolithus bradyi.

Hasta el momento el aspecto de la madre del huevo sigue siendo un misterio, pero los autores sugieren que podría haber sido puesto por alguna especie de reptil marino gigante como los mesosaurios. Una explicación alternativa, basada en el peso estimado del huevo, cercano a los huevos más grandes conocidos de aves y dinosaurios no avianos, baraja la posibilidad de que el huevo fuera puesto por un dinosaurio, ya se han encontrado fósiles que delatan la presencia de ambos grupos en la Antártida.






Huevo de cáscara blanda de Mussaurus

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